Año CXXXVII Nº 48458
La Ciudad
Política
Economía
El Mundo
Opinión
Información Gral
La Región
Policiales
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Educación
Campo
Escenario


suplementos
ediciones anteriores
Salud 21/07
Autos 21/07
Turismo 18/07
Mujer 18/07
Economía 18/07
Señales 18/07


contacto

servicios

Institucional

 sábado, 24 de julio de 2004

Diez minutos de tensión a manos de dos ex presos de Coronda en una fábrica de Dean Funes y Avellaneda
Atrapan a dos ladrones que robaban y retenían personas en una churrería
Unos policías que buscaban el desayuno advirtieron el aterrado comportamiento de la dueña y dieron el alerta

La providencial llegada de un patrullero en busca de un tentempié para amenizar el desayuno en alguna dependencia policial fue lo que les jugó en contra a dos delincuentes, ex convictos de Coronda, que irrumpieron ayer a la mañana en una fábrica de churros y tortas fritas de Dean Funes y Avellaneda. Dos bicicletas distintas de las que se suelen ver de la puerta del local y las esquivas respuestas de la dueña, que los sorprendió al decirles que no tenía nada para ofrecerles, hicieron sospechar a los policías que algo extraño ocurría en el local. Minutos después, los refuerzos del Comando Radioeléctrico y la Guardia de Infantería avanzaron sobre el negocio y la vivienda virtualmente copada por los asaltantes, que al verse con pocas chances de salir bien parados decidieron entregarse.

Fueron poco más de diez minutos de mucha tensión, pero afortunadamente nadie resultó lastimado. Los que más sufrieron fueron Hernán, de 6 años, y María, de 9. Estos son los hijos más chicos de Manuel y Victoria, los dueños de la fábrica de churros Las Malvinas, de Dean Funes 4115. Los nenes se asustaron mucho y terminaron escondidos debajo de las camas cuando los maleantes llegaron hasta donde toda la familia dormía.

La odisea de los Ramírez y de sus empleados comenzó poco después de las 8. En ese momento ya estaban en sus puestos cinco empleados, entre ellos dos hermanos del dueño, Argentina y Gabriel. Los delincuentes aparecieron en un par de bicicletas que dejaron apoyadas contra la fachada de la fábrica. Según contó Argentina, los maleantes entraron detrás de un repartidor que había llegado para cargar el canasto con churros para venta callejera. "Aprovecharon que la puerta estaba arrimada y entraron. Nos agarraron cuando estábamos en el fondo. Al principio pensé que era una joda. Acá los muchachos siempre hacen bromas, por eso me pareció que era una cachada. Pero cuando vi la escopeta, quedó todo claro", comentó la mujer, junto a su sobrina Melisa, de 17 años.

Argentina recordó que los hampones la confundieron con la dueña y que por esa razón la "tomaron de punto" para que confesara dónde estaba el dinero. La mujer estaba al frente de la fábrica porque cubre el primer turno de la mañana. Manuel, su hermano y titular del negocio, se encontraba en la planta alta junto a su mujer y tres hijos. Todos descansaban aún, ya que recién bajan al local después de las 9.

Los ladrones entonces se llevaron a Argentina y a los otros empleados hacia la parte alta. "¿Dónde está tu papá?", le preguntaron a Melisa apenas despegó la cabeza de la almohada. Argentina contó que lo primero que hizo en ese momento fue proteger a los más pequeños, mientras la pareja también era sacada de la cama. Después las diez víctimas fueron encerradas en una habitación. Fue en ese momento en que llegó un patrullero del Comando Radioeléctrico a buscar su paquete de churros diario para el desayuno.

Los delincuentes vieron a los policías desde una de las ventanas que dan a la calle. Entonces le ordenaron a Victoria que bajara y que se sacara de encima a los vigilantes.

"Mi cuñada les dijo a los policías que no había nada para darles. Parece que eso les llamó la atención porque después dijeron que la vieron muy nerviosa. Además estaban las bicicletas tiradas en la puerta que no eran las de los vendedores", comentó Argentina. Pocos minutos después de la llegada de los policías arribaron varios móviles del Comando Radioeléctrico, del Grupo de Infantería de Resolución Inmediata y de la seccional 18ª.

Los efectivos rodearon la manzana y cubrieron posibles fugas por los techos. Otro grupo de uniformados rompió el portón del frente e ingresó a la vivienda. Cuando la policía avanzaba hacia el interior de la casa, uno de los asaltantes intentó hacerse pasar por uno de los empleados. "No digan nada", murmuró mientras la policía avanzaba. Pero no tuvo suerte y ambos fueron capturados sin que se produjeran golpes ni disparos dentro de la habitación.

"Por suerte no pasó nada", contó más tranquila Argentina. "La policía actuó bien y rápido. No hubo golpes, no hubo negociación. Los tipos se entregaron enseguida". Fuentes de la seccional 18ª identificaron a los ladrones como Marcelo Rafael Galeano, de 25 años, y Ezequiel Carlos López, de 23. Ambos purgaron penas por robo a mano armada en Coronda.

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
Miembros de la familia Ramírez.

  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados