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 sábado, 24 de julio de 2004

Reflexiones
El valor de las huellas

Alicia Kozameh (*)

La demolición de lo que fuera la Jefatura de Policía de la ciudad, con excepción de algunas partes del edificio, se anuncia como inminente. Irreversiblemente, la historia está a punto de ser reemplazada por hilachas destinadas a la arbitrariedad del olvido. Y con persistente urgencia las ex prisioneras políticas de la Alcaidía de Mujeres de aquella Jefatura de Policía estamos abocadas a lograr la preservación de lo que se ha planeado que desaparezca.

No es una tarea sencilla y estamos fortaleciendo día a día nuestra firmeza con adhesiones de instituciones, de grupos y de individuos. La imagen de la "plaza seca", diseñada para que desplace de su lugar a la historia, sacude otras imágenes: las de ese sótano de la Alcaidía en el que por mucho tiempo (en el caso de numerosas compañeras, 14 meses hasta nuestro traslado a Villa Devoto) atravesamos casi impensables instancias de la zozobra, las fotografías mentales de ese recorrido que logramos sobrevivir por el impulso de la solidaridad y de la convicción.

Conducidas por una experiencia común que nos mantiene irreversiblemente unidas, tenemos claro que la memoria histórica en función de la no repetición de los hechos aberrantes protagonizados por la represión política de los años 70 y 80, que todos conocen, debe ocupar el espacio que le corresponde. No queremos la trivialización de una época fundamental de la trayectoria política de nuestro país. Queremos que nuestro pueblo tenga a mano los elementos que le recuerden cotidianamente el profundo significado y la fuerza del ejercicio de la verdadera libertad.

Por eso solicitamos apoyo a nuestro proyecto, que -resumiendo- consiste en lo siguiente:

1 La preservación del sótano de la Alcaidía sin modificaciones que puedan borrar las huellas de una realidad que no ha quedado en el pasado.

2La preservación de la planta baja y los pisos superiores de la misma Alcaidía, donde estuvieron alojados los prisioneros políticos hombres.

3La conservación de las características originales de estos edificios, como también las del edificio del que fuera el Servicio de Informaciones, en el que bajo todo tipo de torturas fueron asesinados miles de hombres y mujeres que dedicaban sus vidas a la construcción de un mundo más habitable.

4La no instalación de negocios de venta de comidas ni de elementos superfluos, porque su presencia representará un insulto a los que en realidad merecen el mayor homenaje de nuestra sociedad.

5La restauración de estos espacios para que puedan recibir las visitas de estudiantes, de las generaciones presente y futuras, para que sus paredes, aquellas que fueron utilizadas para ejercer la brutalidad, pasen a ser las que les relaten las historias allí vividas en el lugar mismo de los hechos.

6La conservación de las caballerizas y de la torre, todas construcciones que encierran más de un siglo de historia de la ciudad y del país.

Nos guía la vida, y queremos crear para esos lugares bibliotecas de derechos humanos, espacios de lecturas, de presentaciones de libros y de conciertos musicales, siempre preservando su aspecto original. Pedimos adhesiones a instituciones, a individuos, a todo el que considere que la historia no se derrumba, que con la memoria no se juega y que el pueblo merece conservar, sin amputaciones, el cuerpo que lo mantiene vivo. Agradecemos el envío de adhesiones a la siguiente dirección electrónica: [email protected].

(*) Escritora rosarina residente

en Los Angeles, EEUU.

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