 | sábado, 24 de julio de 2004 | Se inicia en Brasil un encuentro para analizar propuestas ante la devastación del pulmón del planeta Carrera contrarreloj para frenar la deforestación del Amazonas Especialistas advierten que se debe vincular la preservación con el progreso social de los habitantes del lugar La deforestación que sufre el Amazonas exige la implementación de una plan que se ponga en práctica inmediatamente. Esta advertencia resonó en un coloquio en Brasilia en el que se destacó la necesidad de vincular las políticas de preservación a las del progreso social de sus empobrecidos habitantes.
Unos 800 científicos de centros brasileños e internacionales expondrán sus trabajos sobre la deforestación a partir del martes próximo, pero ayer se inició un seminario que continuará hoy sobre la formulación de políticas públicas amazónicas.
Contrariamente a ciertas creencias, desarrollo y preservación están lejos de oponerse: “Japón es la segunda potencia industrial del mundo y el 70% de su superficie está cubierta de bosques”, hizo notar Carlos Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, por sus siglas en portugués), dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología brasileño.
El científico mencionó la posibilidad de reforestar áreas mediante una “ingeniería de reconstrucción del ecosistema”, en proyectos que van desde la producción de maderas al ecoturismo. “Hay formas de tratar la cuestión amazónica de manera productiva”, aseguró Nobre en su presentación del proyecto LBA (Large-escale Biosphere Atmosphere Project).
El negocio verde
Otras oportunidades para salvar el Amazonas proceden del mercado de las negociaciones sobre las cuotas de derecho de emisiones de carbono encaradas por el protocolo de Kyoto, destacó el trabajo de Eneas Salati, director técnico de la Fundación Brasileña para el Desarrollo Sustentable (FBDS). Aunque el acuerdo no fue aprobado por Estados Unidos, sus mecanismos “ya se encuentran en pleno funcionamiento en la Bolsa de Chicago, con la Chicago Climate Exchange-CCX”, sostuvo el especialista.
El protocolo establece que la emisión de gases se equilibre con el mantenimiento o creación de áreas verdes, por lo que las empresas contaminantes estarían obligadas a comprar superficies en cualquier lugar del planeta para su conservación.
Los participantes del seminario coincidieron en la necesidad de hacer algo más que mejorar las técnicas de identificación de zonas quemadas. “A pesar de los avances de las técnicas (de observación), la deforestación sigue siendo elevada y se observa incluso una tendencia al aumento en los últimos años”, reconoció Diógenes Alves, del Inpe, quien urgió a “entender el proceso de deforestación también con la óptica de los actores y de sus problemas sociales y económicos”.
El Amazonas es la mayor selva del planeta, con unos 3,65 millones de kilómetros cuadrados, en un 70% situados en territorio brasileño. El río Amazonas contiene cerca del 17% del agua dulce del planeta en estado líquido. Pero la región se ve amenazada por el avance de la frontera agropecuaria (cría de ganado y soja) y las quemas masivas convierten a Brasil en uno de los grandes emisores de dióxido de carbono del mundo (200 millones de toneladas por año). En la región viven unas 18 millones de personas, en su mayor parte pobres. (AFP enviar nota por e-mail | | Fotos | | Pese a las denuncias, como la de Greenpeace, ya se deforestó el 20% del Amazonas. | | |