 | sábado, 24 de julio de 2004 | "El aprendizaje, un elixir milagroso para combatir la vejez intelectual" El pedagogo español Tomás Sánchez Iniesta anticipa su nuevo libro "Reflexiones para una escuela posible" "El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando deja de ser educable". La frase pertenece al poeta y filósofo italiano Arturo Graf (1848-1913), pero la cita el pedagogo español Tomás Sánchez Iniesta para iniciar el primer capítulo del libro "Reflexiones para una escuela posible", que en los próximos días editará Homo Sapiens. Sánchez Iniesta es maestro y licenciado en filosofía y letras, además de autor de numerosos libros y publicaciones y ha dirigido distintos centros educativos, además de dictar seminarios en España, Argentina y Uruguay. Participará como conferencista en el VII Congreso Nacional de Aula Hoy que se realizará en Rosario entre el 19 y 20 de agosto (ver aparte), donde disertará sobre "El desarrollo profesional del docente en una sociedad de permanentes cambios".
"Cuando leí esta frase -por la del filósofo Graf- descubrí en ella un hermoso canto al aprendizaje, a la vez que una reivindicación de su importancia para afirmarnos en la vida, animándonos a luchar contra la corriente de la rutina que nos puede adormecer la curiosidad, y la ilusión por aprender, en nuestro quehacer diario como docentes", dice el pensador español en su nueva obra.
Sánchez Iniesta recuerda que con frecuencia se abordan en las conversaciones cotidianas las dificultades de aprendizaje que presentan los alumnos en las aulas, así como los esfuerzos de los docentes para ayudarlos. "Sin embargo, -dice- no es tan habitual que hablemos de las dificultades que encontramos los propios docentes para aprender, y mucho menos, de la necesidad que tenemos de hacerlo para seguir siendo útiles a la comunidad, sobre todo en momentos de cambios rápidos y profundos como los que caracterizan nuestra sociedad actual".
Tal cual afirma en "Reflexiones para una escuela posible", desde un punto de vista teórico, la necesidad de aprender por parte de los docentes es incuestionable. En su visión, los cambios deben afrontarse como lo que son: "Oportunidades para la mejora, retos para el desarrollo de nuestra profesionalidad". Esto implica "poner en juego destrezas para avanzar y mejorar nuestra capacidad de respuesta ante situaciones nuevas, lo que nos sitúa en la senda, siempre más estimulante, de la evolución como profesionales en el difícil arte de la docencia. Es decir, dejamos de ser educables cuando dejamos de aprender".
Para Sánchez Iniesta, "sin aprendizaje, no hay vida posible". Porque, analiza, "dejamos de ser educables, cuando perdemos la capacidad para modificar nuestras propias posiciones, asombrarnos acerca de lo que nos rodea o de dar respuestas actualizadas a los problemas que tienen nuestros alumnos, cuando nos resistimos a dejar de mirar la vida con los ojos del pasado, en vez de hacerlo con los ojos del futuro".
De esta manera -agrega- "nos encontramos, casi sin darnos cuenta, contemplando la escena como espectadores". Y señala: "Lo peor que nos puede ocurrir a los docentes no es que no seamos coetáneos de nuestros alumnos, pues está muy claro que no tenemos la misma edad, sino que dejemos de ser contemporáneos, es decir, que tampoco vivamos en el mismo tiempo, en su mismo tiempo. Y podemos hablarnos, pero no es seguro que nos comuniquemos. A veces lo que realmente compartimos es un lugar, un espacio, pero en momentos distintos que discurren paralelamente, con normas distintas y claves diferentes".
"Educamos -continúa en otro tramo de su libro pero en la misma línea reflexiva- en muchos casos más por lo que somos que por lo que sabemos, de manera que si nuestros alumnos no perciben en nosotros la necesidad de aprender, y el gusto por el saber, es difícil que podamos transmitir estas sensaciones, porque nadie transmite lo que no tiene".
"Me gusta pensar -añade- que los docentes somos intelectuales transformadores, instalados permanentemente en la provisionalidad intelectual, agentes de cambio sumidos en procesos en permanente evolución, de modo que seamos un ejemplo para nuestros alumnos, manteniendo siempre abierta e inquieta nuestra mente, para permitir la entrada generosa, sin obstáculos, a todos los estímulos que propiciarán nuestro propio aprendizaje".
"Se atribuye -desarrolla Sánchez Iniesta- a Groucho Marx la reflexión de que todos somos aficionados, ya que en nuestra corta existencia apenas si nos da tiempo para otra cosa. Yo interpreto que todos somos viajeros con el aprendizaje como equipaje, alimento para la vida y elixir milagroso para combatir la vejez intelectual, que no deja de ser la del alma, la que nos hace trascender las ataduras de nuestras limitaciones". enviar nota por e-mail | | Fotos | | El educador visitará Rosario en agosto próximo. | | |