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 sábado, 24 de julio de 2004

Un proyecto educativo que apunta a la integración social
Lo desarrolla una escuela especial de Cruz Alta

Un proyecto educativo desarrollado por la Escuela Especial Enrique A. González de Cruz Alta "logró mejorar la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales a la comunidad", según destaca la directora de la institución cordobesa, Ana Ambrosio. Se trata de una propuesta por medio de la cual se fabrican trapos de piso y rejillas que luego se comercializan por la ciudad.

A la escuela asisten 35 alumnos que van desde los 5 a los 30 años, con diferentes capacidades. Por la mañana participan de las actividades pedagógicas y por la tarde en los talleres de huerta, carpintería, fabricación de trapos, cocina y expresión corporal. No sólo asisten chicos y jóvenes de Cruz Alta, sino también de Arteaga y San José de la Esquina, localidades santafesinas muy cercanas a la provincia de Córdoba.

El proyecto de fabricación de trapos de pisos y rejilla tuvo su puntapié inicial en el 2001, con un subsidio del Ministerio de Solidaridad de la provincia de Córdoba. Con el aporte llegaron las máquinas y luego las mejoras para esta fabricación. Sin embargo, considera la directora Ambrosio, el proyecto es algo más que el simple trabajo manual: "También aprenden a integrarse con la comunidad, a comunicarse y a mejorar su alfabetización".


Otra preocupación
Siempre acompañados por un docente, son los propios alumnos los que manejan la contabilidad de lo que producen y venden. Las ganancias -la escuela no persigue fin de lucro- se vuelven a invertir en la misma fabricación y también "se reparten a fin de año entre los alumnos que más han trabajado". Pero además, esta iniciativa intenta sumar a otros jóvenes para quienes una salida laboral es difícil de encontrar.

La escuela especial se oficializó en 1981, es pública y atiende en mayoritariamente a una población escolar de alumnos de pocos recursos. Los chicos y jóvenes asisten por la mañana a las clases, almuerzan en la institución y por la tarde se integran a los talleres y actividades recreativas. La directora Ana Ambrosio destaca que la mayor preocupación es que los alumnos aprendan lo necesario vinculado con la vida escolar pero también puedan integrarse.

Por eso también se procuran proyectos de integración con la escuela común. Para esta tarea la escuela de Cruz Alta cuenta con una fonoaudióloga y psicopedagoga. En este caso, el equipo técnico que conforman también está abierto a las consultas de los docentes o padres de las demás instituciones educativas de la zona.

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Fabrican trapos de piso para vincularse laboralmente a la comunidad.

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