 | sábado, 24 de julio de 2004 | Los boliches y el ruido En la nota sobre la clausura del boliche de Corrientes al 300 leemos declaraciones del secretario de Gobierno: "Es imposible controlar a todos los boliches todas las noches". La pregunta es: ¿para qué está la Municipalidad, para qué pagamos nuestros impuestos? Si nos resulta imposible pagarlos todos los meses, debemos hacerlo igual. Este sinceramiento de la ineficiencia municipal debería, al menos, servir para reflexionar. Si la misma Municipalidad reconoce que "la ciudad es amplia y ocurren a menudo infracciones", las víctimas de esas infracciones somos los vecinos. Entonces, ¿por qué no pensar en relocalizar los bares con amenización musical (problema tanto o más grave que los boliches) y las confiterías bailables? ¿No sería mucho más fácil controlarlos? ¿No sería mucho más seguro para quienes allí concurren y mucho más tranquilo para los vecinos? Hay muchos lugares céntricos y cercanos en los que se podrían ubicar perfectamente. Por otra parte, en muchos bares y boliches entran y consumen alcohol los menores: no debería ser una sorpresa, como tampoco la tergiversación de rubro. La Municipalidad sabe cuáles son pero no hace nada. Por último, quiero aclarar que, al menos en la zona de Tucumán y San Martín, los vecinos seguimos sin poder descansar, y no queremos irnos a vivir al campo, frase tristemente célebre que al parecer repitió el intendente con respecto a los vecinos del autódromo. Queremos vivir en una ciudad donde las autoridades se ocupen de que se respeten los derechos fundamentales de los vecinos.
Marta Naveira
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