 | sábado, 24 de julio de 2004 | No tan feliz Día del Amigo A través de esta sección quiero relatar un hecho en el que se me involucra, ocurrido el Día del Amigo. En la nota publicada en La Capital del 22, en la página 5, se hace referencia a una abogada de 39 años a la que se le realizó una prueba de alcoholemia durante el operativo efectuado en Dorrego y Santa Fe. Quiero poner en conocimiento los hechos tal cual se produjeron, desmintiendo desde ya que soy abogada. Ese día salí a festejar, como lo hizo la gran mayoría de las personas, el Día del Amigo, y al regresar a mi domicilio, a las 3.15, fui sorprendida por un procedimiento de control de alcoholemia que no hubiese llegado a mayores de no haber mediado la remisión de mi vehículo al corralón municipal, hecho al que me negué. Luego de realizar el control requerido y de presentar la documentación de mi vehículo, como corresponde, se me informó que debía acompañar a los inspectores al corralón municipal, a lo que me negué expresando que sí los acompañaría a la comisaría, siempre y cuando mi vehículo quedara debidamente estacionado como estaba en ese momento. Ante mi negativa, el auto fue embestido por una de las grúas en su parte trasera, provocando daños en el mismo. Adelante del auto ya estaba estacionada la otra grúa que participaba del procedimiento. Quiero dejar constancia que en ningún momento quise darme a la fuga, que mi vehículo no tenía daños en su parte trasera, que presenté la documentación del auto, que no obstruí el procedimiento y que no me negué a ser remitida a la comisaría. Así se lo expresé a la señora a cargo del procedimiento, que no se identificó (recién a partir de la nota en La Capital pude saber de quién se trataba). A lo único que me negué fue a que me llevaran el auto al corralón. Quiero solicitar por este medio la presentación de testigos del hecho. En ese momento había mucha gente que pasaba por el lugar y que se detuvo a mirar ante la presencia de gran número de inspectores. Todo en aras de defender mis derechos y el de todos los ciudadanos, y evitar así el abuso de autoridad de quienes tienen a cargo la realización de este tipo de procedimientos. Considero que lo ocurrido debería sentar algún precedente legal a fin de que se le informe a la población cuáles son las disposiciones que avalan el accionar de las grúas municipales con respecto a la propiedad privada de los vehículos, debido que a todas luces es evidente que el único fin es el de recaudar y no el de remitir los vehículos abandonados por sus dueños en la vía pública que obstruyen el normal desenvolvimiento del tránsito. Quiero aclarar que estoy de acuerdo con los procedimientos realizados, pero no con el trato ni con el abuso por parte del personal a cargo.
María Eugenia Mares
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