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 miércoles, 21 de julio de 2004

Innovador sistema de atención mental desde la comunidad
El médico neuquino José Lumerman diseño un metodo de contención de enfermos psiquiátricos utilizando recursos propios del lugar

María Laura Favarel / La Capital

La pequeña localidad de la cordillera o el barrio alejado de la ciudad tal vez no cuente con un psiquiatra, un psicólogo o un terapista ocupacional para atender las demandas de los enfermos mentales. Esta cuestión no resulta menor si se tiene en cuenta que los trastornos psíquicos constituyen la segunda causa de enfermedad luego de las patologías cardiovasculares, y llamativamente, suceden en personas cada vez más jóvenes.

El doctor José Lumerman, fellow de Ashoka (ver aparte) y psiquiatra, diseñó un dispositivo simple para la atención de enfermos con afecciones mentales apelando a los recursos humanos y profesionales disponibles en cada localidad.

En diálogo con La Capital el médico radicado en Neuquén explicó que el modelo de asistencia "trata de aprovechar lo que hay en cada lugar y adaptarlo a las necesidades de atención".

"Lo desarrollamos -explica Lumerman- para satisfacer las necesidades de las poblaciones abandonadas al destino inexorable de devastación, miseria, indignidad, reclusión y muerte que estas enfermedades generan, particularmente en países en vías de desarrollo como Argentina".


Médicos con más herramientas
Históricamente, cuando se detectaba a una personas con alguna patología mental se la trasladaba al hospital central de la gran ciudad para su internación. "Pero un trastorno psiquiátrico requiere trabajo con la familia. En general son crónicos, por esto la hospitalización logra únicamente compensarlos", afirmó Lumerman.

Inspirado en la presencia de médicos generales o de familia y enfermeros en toda comunidad, diseñó un programa de capacitación básica en salud mental que habilitara a estos profesionales el abordaje de personas con trastornos mentales graves. De esta forma, una persona con un trastorno mental puede ser atendido por el psiquiatra o el psicólogo en la ciudad y luego regresar a la comunidad donde vive en la cual un médico generalista o un enfermero podrán continuar el tratamiento.

"La aplicación de este dispositivo está mostrando un resultado eficaz y con buena evolución", dijo Lumerman quien lo está practicando en Neuquén desde 1994 en el Instituto Austral de Salud Mental.

Pero este es el primer paso. Luego de la asistencia es necesaria la rehabilitación.


Arte y rehabilitación
Dentro del tratamiento de salud mental Lumerman incluye el trabajo de rehabilitación para evitar el aislamiento y lograr la reinserción social y laboral.

Convencionalmente esta tarea está a cargo de especialistas en el marco de grupos terapéuticos. Debido a que no contaba con personal capacitado en estos temas, Lumerman convocó a artistas de distintas disciplinas. "Propusimos a bailarinas, profesores de teatro, artesanos y titiriteros para coordinar los talleres y descubrimos que la rehabilitación no solo funciona, sino que se genera un fenómeno importante: no se trata de un psicoterapeuta que trata a enfermos mentales, sino una profesora de danzas que enseña a sus alumnos y esto produce la desestigmatización".

El tratamiento ideado por Lumerman finaliza con un plan de trabajo en chacras, destinado a lograr la reinserción social y productiva. "El trabajo y la reinserción es lo que realmente completa la cura y posibilita abandonar la categoría de enfermo", señaló el psiquiatra.

"Los desocupados son marginados porque están fuera del sistema productivo y están expuestos a trastornos mentales como la depresión, trastornos de la identidad y adicciones. Por eso realizamos la rehabilitación productiva y el desarrollo de la potencialidad laboral de cada persona a través del trabajo de la tierra", explicó el especialista. "Por medio del trabajo, la persona recobra hábitos como tener un horario para levantarse y una rutina de tareas. Los pacientes, luego de trabajar la tierra, se encargan de vender el producto y ser autosustentables, recuperando así su identidad", concluyó el médico.

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El trabajo en chacras apunta a la reinserción social y productiva de los pacientes.

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