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 miércoles, 14 de julio de 2004

Cómo y qué alimentos ingieren los estudiantes
Si bien el 60% desayuna, no todos lo hacen correctamente. Gaseosas y postres aportan excesiva azúcar. El 40% no respeta las comidas diarias

La mitad de los jóvenes no respeta las cuatro comidas diarias recomendadas por los especialistas según un sondeo realizada por "El Paraninfo", publicación de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), entre estudiantes de las distintas facultades santafesinas. La consulta realizada a 50 jóvenes entre 18 y 22 años reveló que el 40% de los estudiantes no desayuna, en tanto que el 60% restante no siempre lo hace bien. Sólo un 34% prefiere tomar leche, mientras que el 66% elige infusiones como té, mate o café, que si bien tienen un efecto farmacológico, no aportan ningún nutriente y dificultan funciones gástricas o digestivas. Por otra parte, las galletitas dulces, los bizcochos y las facturas -ricos en grasas y azúcares-, son más consumidos (59%) que el pan (11%).

Además, el 90% consume comida hecha en su casa, factor que determina que el segmento del presupuesto destinado a la alimentación no sea superior a $40 semanales, de acuerdo a los datos recabados.


No todo lo rico es sano
Las reglas esenciales de la buena alimentación establecen la necesidad de cuatro comidas diarias mínimas: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Eso permite, por un lado, evitar prolongados períodos de abstinencia durante el día, y por el otro, que no haya un exceso de alimentos en una sola comida. Sin embargo, y a pesar de su importancia, no todos los jóvenes lo respetan. De acuerdo al relevamiento realizado, sólo el 60% de los alumnos encuestados cumple las cuatro ingestas diarias.

Respetar una dieta exige consumir "alimentos protectores" (ver infografía) a diario para evitar carencias nutricionales y relegar el resto de los alimentos para momentos excepcionales. "Si bien las bebidas alcohólicas, las gaseosas, los postres y las comidas rápidas nos gustan a todos, su consumo no es saludable", explicó Viviana Parra, médica endocrinóloga.

"Desde un punto de vista nutricional, las gaseosas aportan una cantidad innecesaria de azúcar. Por ejemplo: un vaso de 200 centímetros cúbicos equivale aproximadamente a seis sobrecitos de azúcar. Pero además contiene gran cantidad de fósforo, que inhibe la absorción de calcio en los huesos", agregó la tutora de tercer año de la carrera de medicina de la UNL. Los jugos envasados tienen una concentración vitamínica reducida, y en muchas ocasiones inexistentes. De todas formas la encuesta demuestra que el 80% de los jóvenes consume agua corriente durante los días hábiles.

Con respecto a las bebidas alcohólicas, la licenciada en nutrición Beatriz Sólito de Rossi explicó que "no son necesarias en la alimentación" y aclaró que "no es que fijen las grasas como habitualmente se dice, sino que genera energía que se gasta rápidamente y no permite consumir las grasas acumuladas en el cuerpo".

Los postres, ricos en azúcar y grasas saturadas -derivadas de los animales-, actúan en las papilas gustativas y el cerebro de manera adictiva, y su consumo excesivo puede traer enfermedades cardíacas a largo plazo. "Las comidas rápidas, que habitualmente contienen grasas y azúcares en exceso, favorecen el consumo, tienen muchas calorías, pero carecen de nutrientes, son de poca calidad y cumplen con poco de lo exigido para la armonía corporal", manifestó Parra.

La alimentación balanceada tiene que ser suficiente en valor energético, completa en calidad de nutrientes, armónica y equilibrada en su distribución diaria.


Desayuno y actividad física
El desayuno es una de las comidas más importantes, ya que es posterior a un proceso de ayuno fisiológico. "Cuando uno se levanta tiene que cargar el cuerpo de energía porque durante la noche el metabolismo sigue trabajando y entonces hay utilización de materia y energía. Por eso debemos reponerla a primera hora de la mañana. Las personas que desayunan ven favorecidas la concentración, la memoria, la atención, disminuye la probabilidad de subir de peso y consumen menos calorías en el almuerzo", aclaró Sólito de Rossi.

También es importante consumir comida casera. "Lo conveniente es elaborar la comida, y en situaciones de urgencia, cuando tengamos que recurrir a comida comprada, la alternativa es complementarla con alimentos caseros", añadió la licenciada Sólito de Rossi.

Según las especialistas, no sólo se necesita una buena ingesta para conservar la salud, sino que se requiere también de actividades físicas que eviten el sedentarismo. "Una persona debe hacer el equivalente a 30 minutos de caminata rápida todos los días. El sedentarismo afecta tanto como comer mal", expresó Parra.

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