 | domingo, 27 de junio de 2004 | "Gracias a la vida que me ha dado tanto" María Luisa Lischetti había preparado unas palabras para agradecer a sus alumnos octogenarios. Con letra pequeña, pero clara, expresó: "Hay momentos en la vida que son difíciles de analizar, y uno de ellos es el mío. No sé si es de inmensa alegría al verme reunida con todos ustedes, o de gran tristeza al saber que ya me queda poco hilo en el carretel. ¡Y qué puedo decir con 100 años de vida, gracias Señor por todos los beneficios recibidos y que recibo diariamente de tus manos generosas! ¡Gracias, como dice la canción, a la vida que me ha dado tanto!
"¡Gracias a mis queridos sobrinos, que nunca abandonaron a su tía vieja, que tengo en ellos un apoyo, un sostén. ¡Gracias a mis amigas que no me olvidan y siempre me visitan! A mis queridos ex alumnos que en todos los cumple y Día del Maestro dicen presente. ¡Gracias a todos los que me están acompañando que me demuestran que no todo en la vida es egoísmo!
"Y desde lo más íntimo del corazón deseo que todos lleguen a las tres cifras porque a los 100 no llega cualquiera. ¿No les parece? Nuevamente cordialísimas gracias, y permítanme que los abrace fuertemente contra mi corazón!". Días después la seño Chocha se durmió para siempre. enviar nota por e-mail | | |