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 domingo, 14 de marzo de 2004

Letra chica
Un angelito que murió para hacer milagros

Una niña que murió en junio de 1979, cuando apenas tenía seis años, por las torturas y vejaciones a las que la sometía su padre, tiene hoy miles de devotos que juran que hace milagros y concede favores en la localidad de Metán, a 140 kilómetros al sur de la capital salteña.

Se llamaba María Rosaura Paredes y murió en junio de 1979 tras agonizar varios días en un sanatorio de Metán que ya no existe, por los fuertes golpes que le propinó su padre, Angel Manuel Paredes.

El hombre tenía en ese momento 25 años y se desempeñaba como empleado ferroviario. A partir de la muerte de María Rosaura, una gran cantidad de personas comenzó a visitar su tumba en el cementerio metanense San José, para hacerle ofrendas y pedirle favores que de a poco -dicen los devotos de María Rosaura- fueron concedidos.

Hoy, el pasillo del cementerio en el que descansan sus restos es casi imposible de recorrer, por la gran cantidad de flores, velas, placas de agradecimiento, obsequios, cartas y juguetes que hay en el lugar, todos para el "angelito", como también la llaman.

Esto motivó al cura párroco de Metán, Horacio Rivadeneira, a solicitar a la Municipalidad local el traslado de los restos de la niña hacia un lugar abierto de la misma necrópolis, para que la gente pueda visitarla en instalaciones mejor acondicionadas.

"Desde que estoy en Metán he percibido que mucha gente recuerda la memoria de esta niña, que sufrió un atropello horrible y murió a causa de ello, y que se ha convertido en una expresión religiosa y popular", dijo el sacerdote.

A partir de "este hecho doloroso, la gente comenzó a pedir la intercesión de su alma ante Dios y el Señor ha escuchado a través de ella esos ruegos".Por ese motivo, "desde hace años acuden personas a visitar la tumba, además de ofrecer diariamente misas por el eterno descanso de su alma y colocar placas de agradecimiento", explicó Rivadeneira.

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