 | miércoles, 04 de febrero de 2004 | Un final para satisfacción de todos La alargada tira "Soy gitano" cerró con coherencia sus condimentadas historias Los 29.8 puntos de rating logrados por el capítulo final y un promedio general de 21.5 señalan que la tira de Pol-ka "Soy Gitano" fue un éxito del género, aunque nunca superó las mediciones de "Resistiré".
Desde el inicio la tira planteó el siempre eficaz esquema "familias enemistadas" al estilo Romeo y Julieta, pero paulatinamente esto se diluyó sin desaparecer para fortalecer numerosas historias cruzadas. Si algo caracterizó a "Soy Gitano", fue la dificultad para el telespectador desprevenido de determinar quiénes encarnaban la historia principal. El amor "prohibido" de Amador Heredia (Laport) e Isabel (Romina Gaetani) y el inicial conflicto entre Amador y Josemi (Juan Darthés) por el amor de Mora (Julieta Díaz) ocuparon momentos destacados de la historia, aunque el paralelo más fiel al romance de Romeo y Julieta lo protagonizaron personajes menores: El Niño Amaya (Joaquín Furriel) y Maite Heredia (Malena Solda).
La pelea por el rating obligo a condimentar y estirar una trama ya sabrosa por sus variantes y, con exceso, se apeló a conjuros, resurrecciones, talismanes y pociones plasmados en módicos efectos especiales.
Los autores Marcos Carnevale y Marcela Guerty se adentraron en la vida de la comunidad gitana y aunque no faltaron referencias prejuiciosas a sus medios de vida, mostraron en forma colorida usos y formas de relación social de estos grupos.
Personajes descentrados, villanos queribles, malos absolutos, seres puros, cierta cuota de absurdo y algún toque de humor fueron otros elementos de esta historia que culminó con bastante coherencia. El final ofreció un plus -hiperpromocionado- con la voz en off del gitano mayor, Sandro, encarnando a un fallecido fundador de la dinastía. Amador Heredia terminó en Córdoba con Isabel y mostró su felicidad arrojándose vestido a una Pelopincho (?). Los villanos fueron castigados pero el relativismo moral hizo que Jano Amaya -un malo querible- saliese de la cárcel gracias a su hijo más desquiciado (el rol de Juan Palomino) y pudiera ganarle a Lázaro Heredia la disputada Amparo (Luisina Brando), mientras el líder Heredia sonríe con cara de "¿podé creé, vo?" al saber que el hijo de El Niño y Maite se llamará Lázaro Amaya.
U.G.M. enviar nota por e-mail | | Fotos | | Osvaldo Laport, un gitano irresistible. | | |