 | miércoles, 04 de febrero de 2004 | Inteligente publicidad Si los publicistas fueran aliados del proceso educativo, se rompería la alianza entre el consumo "des-bocado" y la dificultad para consumar la vida, en la "retromodernidad". Es plausible y rescatable en esta época de tantas intoxicaciones retinianas (por ende cerebrales) subrayar desde una publicidad el vínculo amoroso desde su etapa más embrionaria: la mirada, madre-hijo, hijo-madre. La canción que la acompaña complementa la "psico-sonoridad" necesaria para conmover al espectador, ante la ternura ilustrada. Una especie de razones compartidas nos une y separa a ricos de sensaciones y pobres de opciones afectivas. El apetito de los consumidores de lujos materiales y lujurias no tiene horizontes ni fronteras. El Instituto Worldwatch publica que es de alto riesgo para la paz planetaria el consumo alcanzado por los magnates del mundo. Habría que cultivar el altruismo de los que duermen y pasean en cruceros como el "Queen Mary 2" o en aviones privados que se mostraron en Punta del Este, este verano, o los apostadores de millones que "juegan" a la ruleta en cualquier rincón del planeta. Refiere el informe que con un tercio, ( 5 mil millones de dólares) de los 15 mil millones gastados en perfumes, se solucionaría el analfabetismo... ¿cual? Los púberes y adolescentes ya muestran elecciones amenazantes: eligen lo "vítreo", no "lo vivo", para jugar, "con-vivir" y "con-sentir". Su campo de "verdades", cada vez se distancia más del de sus "padres" y está alterando las diferencias (perceptivas y conceptuales) entre verdadero o falso, sagrado o profano. Los mercaderes del consumo, asociados a los avances tecnológicos, promueven intermediarios feroces entre el medio ambiente y los órganos de los sentidos. Cascos, guantes y otros artificios sofisticados (chips implantados y prótesis biónicas), logran que el humano sienta, huela, palpe, mire y oiga lo que muestran las pantalla, más que la vida cotidiana. Redactan morales nuevas y los jóvenes argumentan que "hacen lo que quieren" (generalmente más pornográfico que sexualmente), con parejas artificiales, total están solos... Ya diseñan robots-niñeras y tal vez algunos que amamanten cuando las madres estén ausentes. Konrad Lorenz demostró que si los gansos recién nacidos oyen el sonido de un simulador antes que la voz o el graznido de los padres, los eligen y persiguen de por vida. ¿Se calificarán distinto a los psicóticos que deliran con realidades inexistentes, y a los alfabetizados por consumos globalizados? Creo que son más ricos y alfabetizados los que aprenden a sumar con los dedos de la mano, alentados por la mirada severa de algún padre o la ternura de una madre. Son los mismos que sueñan y luchan por el amor corporal y real, todavía promovido por alguna publicidad.
Mirta Guelman de Javkin enviar nota por e-mail | | |