 | domingo, 24 de agosto de 2003 | Discriminación y falso pluralismo Interesada por temas sociales referidos a la salud de la mujer, asistí al XVIII Encuentro de Mujeres Autoconvocadas. Me inscribí en el taller que se titulaba "Sexualidad" con el fin de escuchar experiencias de otras mujeres del país sobre formas de mejorar la salud sexual en nuestro medio. Pero me encontré con otra realidad muy distinta. Si bien al comienzo tratamos algunos temas referidos al taller, el domingo, de pronto, se impuso un tema que dominó todos los talleres: la despenalización del aborto. Me sentí profundamente engañada porque no era mi interés debatir sobre el aborto, ya que se hacía en más de 7 talleres a los que no asistí porque quería resolver otros puntos sobre la sexualidad femenina y la extrema situación en la que se encuentra la mujer en numerosas ocasiones, que creo es necesario tratar antes que el aborto. Pero aquí no termina todo. Para mi mayor sorpresa el taller se tornó en un ataque a la Iglesia Católica, donde no faltaron abucheos, agresiones y carcajadas burlonas. Todavía no entiendo por qué ese ataque frontal a la Iglesia Católica en el taller en que debíamos debatir tantos puntos que urgen a nuestra población. Como católica me sentí agredida y discriminada. Comprendí que era falso el pluralismo y que los temas estaban fijados de antemano. No parece haber sido casual que de todos los talleres salieran gritando el mismo cantito a favor del aborto y en contra de la Iglesia.
DNI 25.750.500
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