 | domingo, 24 de agosto de 2003 | Mundo surrealista Landrú se considera a sí mismo como un surrealista. El creador de personajes que lograron gran repercusión en los años 60 y 70, como María Belén, la familia Cateura, Jacinto W y el Gato Clase A, también es un agudo escrutador de la realidad, lo que le permitió colaborar con diarios como El Mundo, entre 1960 y 1967, con la revista dominical de La Nación y del diario Clarín, desde 1975.
El humor casi naif del dibujante es una fachada que esconde una opinión constante que rezuma su extensa obra de cinco décadas. Además de jaquear a los distintos gobiernos de turno con sus dardos humorísticos, Landrú también logró desnudar la tilinguería criolla con personajes arquetípicos del Barrio Norte porteño, cargados de prejuicios y puerilidades subvencionadas por las fortunas familiares.
En paralelo a esa "clase" anacrónica, el dibujante también mostró otra faceta aberrante de la sociedad argentina integrada por aspirantes a "niños y niñas bien" quienes, en su afán por aparentar, caían en el ridículo territorio del que nunca, nadie, regresa. enviar nota por e-mail | | |