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 sábado, 23 de agosto de 2003

El ministro se reunirá con el jefe de cirugía
Buscan calmar las aguas en el Hospital Provincial

El ministro de Salud santafesino, Fernando Bondesío, se reunirá el lunes con el jefe de cirugía del Hospital Provincial de Rosario, Semy Seineldín, a quien el funcionario separó de su cargo tras descubrirse que se había mezclado anestésico con formol en una combinación que hubiese resultado letal para el paciente al que se estaba a punto de operar. La idea es abordar una solución en conjunto, y apaciguar de esta manera la verdadera rebelión que se desató entre el personal cuando se separó de sus funciones a Seineldín. "Accedí a una conversación con el ministro para pacificar la situación", comentó a La Capital el profesional desplazado, quien prefiere "ir preso antes que tolerar la muerte de un inocente" en un presunto acto de sabotaje en su contra.

La masiva movilización de empleados del Provincial en apoyo a Seineldín removió las aguas en las más altas esferas de la cartera sanitaria. El jefe de cirugía supo de su remoción sólo a través de los medios de comunicación: el director del Provincial, Patricio Campbell, aseguró ayer no haber recibido ninguna notificación al respecto. "Hasta ahora no me llegó nada, ni por escrito ni en forma verbal", indicó la máxima autoridad del hospital.

"Si hubo una investigación y se descubre una irregularidad de mi parte, que me hagan juicio y voy preso. Yo no tengo ningún inconveniente en ir a un calabozo. Prefiero ir preso, pero no toleraría que se mate a un inocente para hacerme un daño a mí. Esto me perseguiría toda mi vida y no lo podría tolerar jamás", indicó Seineldín en obvia alusión a un posible acto de sabotaje, que él adjudicó a un presunto "mensaje mafioso".

Según reveló el jefe de cirugía, Bondesío lo convocó para el lunes por la mañana a una reunión a desarrollarse en el Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria, a la cual asistirá Campbell.

"Después de una guerra de estas características, hay que bregar por la pacificación", apuntó Seineldín.

Por ahora se siguen varias hipótesis de reconciliación. Una de ellas es aceptar el desplazamiento para evitar un episodio mayor al ocurrido el jueves. Pero necesariamente se tendrían que adoptar profundos cambios puertas adentro del Provincial.

"Se va Seineldín y todo sigue igual, ¿quienes ganaron y quienes perdieron?", se preguntó un empleado del hospital, para acotar: "Si en su momento se denunciaron tantas cosas, ¿se supone que todo funcione con normalidad como por arte de magia?".

Ayer por la noche, y a pocas horas de transcurrida la asamblea en apoyo al jefe de cirugía, trascendió que una empleada del área administrativa recibió insultos y amenazas telefónicas. Pero también encontronazos entre las delegadas gremiales y un sector de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) por haber concurrido a la movilización.


Una combinación letal
El jueves pasado, a las 7.30, la sala de quirófanos había programado al menos cuatro intervenciones quirúrgicas. En la camilla, el paciente estaba por ser anestesiado, pero por fortuna un médico residente detectó algo extraño en el aparato vaporizador.

En un frasco había Isoforane (la sustancia anestésica), pero en otro recipiente se constató que había formol. Como los líquidos no se mezclaban, llamó la atención a la anestesista, quien decidió interrumpir las prácticas médicas.

El martes posterior al infortunio, Seineldín concretó la denuncia en la Comisaría 1ª tras haber esperado el fin de semana alguna explicación, dado que él había regresado el viernes de un curso en Formosa.

Cuando el caso tomó estado público, el médico no dudó en calificar el hecho como premeditado y advirtió que se trató de "un mensaje mafioso" hacia su persona.

Seineldín detalló que un puñado de personas tiene acceso a los anestésicos, ubicados en un sector alejado de cirugía. Es más, la mayoría de los médicos que operan no sabe dónde se guardan estos elementos. Pero el formol se almacena dentro del área de quirófano.

Al enterarse el ministro de la denuncia realizada por el médico, sorprendió al decidir su traslado, aún en suspenso. En sintonía se ubicó su delegado, Gerónimo Bonavera, quien consideró que "alejarlo del cargo es resorte exclusivo del ministro, son decisiones políticas", y cuestionó al profesional "por la demora en hacer la denuncia correspondiente".

Si bien Seineldín no acusó a nadie en particular, en los corrillos del hospital se sindicó al gremio (UPCN) como el responsable de lo ocurrido, que fue interpretado como un sabotaje, y que de casualidad no provocó la muerte de un paciente.

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