Año CXXXVI
 Nº 49.758
Rosario,
miércoles  19 de
febrero de 2003
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Apuñaló a dos policías que quisieron identificarlo y le pegaron cuatro tiros
Un comisario y un sargento fueron heridos por un presunto cuatrero que permanecía en grave estado

Paola Irurtia / La Capital

Un comisario y un sargento fueron heridos con varios puntazos al intentar identificar a un hombre sospechado en el marco de una investigación por cuatrerismo. Ante la imprevista reacción del buscado, el jefe policial efectuó cuatro disparos con su arma reglamentaria que hirieron de gravedad al hombre en el torso. El enfrentamiento ocurrió en el centro de la localidad de Pérez, donde cumplen funciones los dos policías heridos, quienes anoche permanecían internados pero fuera de peligro en el Centro de Emergencia y Trauma de Rosario. En tanto, el hombre baleado fue derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde se encontraba en estado reservado.
Los policías agredidos son el comisario Horacio Valenzuela, sub jefe de la seccional 22ª, de Pérez; y el sargento ayudante Eugenio Romero. Los dos realizaban un patrullaje de rutina, uniformados, pero en el auto particular de Valenzuela, un Renault 12 color gris.
El titular de la comisaría 22ª, Néstor Vallejos, contó que los policías realizaban un recorrido por el centro de la ciudad la noche del lunes. Cerca de las 23 centraron su atención en un hombre que al ver a los uniformados "se dio vuelta, como ocultándose", y decidieron identificarlo. El desconocido se encontraba en San Martín (el tramo de la ruta 33 que pasa por la ciudad) y Estanislao López. Cuando los agentes se acercaron a él, "respondió lanzando cuchilladas", indicó el vocero.
El sargento Romero recibió un puntazo en la mitad derecha del tórax y otro en el abdomen. En tanto, Valenzuela fue herido en el brazo y la pierna derecha.
La versión policial indica que en la pelea, el comisario tomó su pistola reglamentaria y disparó contra el agresor, que recibió cuatro balazos: dos en el abdomen y los otros en un brazo y una pierna. El hombre baleado fue identificado como Jesús Eduardo Esquivel, de 39 años, y fuentes de la comisaría 22ª confirmaron que es oriundo de Santa Fe. Hasta anoche no habían hallado en su historia, otros antecedentes penales.
Hasta que atacó a los dos policías, no había motivos para detener a Esquivel, excepto investigar su relación en posibles robos. Un vocero policial explicó que la seccional perseguía a un cuatrero involucrado en el robo de dos terneros chicos y otro asalto reciente. Tenían alguna descripción del sospechoso y sus apodos Jeta de poncho o Mono, ganados en referencia al tamaño de su boca. Pero los investigadores no tenían certezas sobre su aspecto físico, ya que carecían de fotos u otras precisiones.
Esquivel no se aleja de la descripción con la que contaban los investigadores, por lo que ahora suponen que su reacción se debió a que se sintió descubierto. Sin embargo, hasta anoche los pesquisas no tenían elementos para decir que él era el cuatrero buscado.

Heridas y consecuencias
A última hora de ayer, el parte médico del Heca indicaba que el hombre continuaba en estado reservado por la gravedad de las heridas abdominales que le causaron los cuatro balazos disparados por el subjefe policial.
Los policías, en cambio, permanecían fuera de peligro. Valenzuela, de 40 años, recibió un corte inguinal que le provocó una gran pérdida de sangre pero no afectó arterias ni tendones. Ayer, su sistema hemodinámico estaba equilibrado y los médicos pronosticaban el alta en el término de 48 horas. La situación de Romero, de 50 años, era algo más delicada, ya que padece diabetes y ayer sufría un cuadro de hipertensión complicado. El corte toráxico que le aplicó Esquivel le afectó el espacio entre las costillas y el pulmón, herida que requirió un drenaje, explicó el médico Miguel Alvarez, del CER. Ayer permanecía en terapia intensiva.



Familiares de los policías esperaban su evolución.
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