Año CXXXVI
 Nº 49.713
Rosario,
domingo  05 de
enero de 2003
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Isla Martín García, naturaleza y pasado
Conocida por haber albergado a presidentes argentinos, el lugar es una buena opción para el fin de semana

Martín García es una perfecta combinación entre naturaleza y pasado; es por eso que entre cuidados senderos y construcciones coloniales en la isla se ha de respirar un aire puro mezclado con cierta atmósfera histórica.
Previo a ser reserva natural de Argentina, determinada por el Tratado del Rio de la Plata y su frente marítimo, fue sede militar exclusivamente y alternó en cierta época la permanencia de civiles, hasta que en 1984 se desmilitarizó por completo. Desde entonces permanece bajo la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires.
La isla Martín García se ubica a 45 kilómetros de Buenos Aires, frente al delta y a 3 kilómetros de Uruguay, abarcando casi 200 hectáreas. Las crecidas no la afectan, ya que se halla a 27 metros sobre el nivel del mar. La isla lleva el nombre de uno de los expedicionarios fallecido en la nave de Juan Díaz de Solís, enterrado en el lugar.
Una población estable de doscientos habitantes disfrutan de una calidad de vida poco usual, en medio de una vegetación exuberante. Pese a que durante el año hay actividad turística, es en primavera cuando más se puede aprovechar una escapadita a la histórica Martín García.
El viajero puede disfrutar de un atardecer en el muelle, o bien contemplar el paisaje en el mirador de la frontera desde donde se divisa la costa del Uruguay, o por qué no pasear por los pequeños bosques en las tardes donde el único sonido es el silencio.
Para recorrerla los visitantes usan como medio de locomoción la bicicleta, si es que no prefieren hacerlo a pie. Pero cuando la temperatura asciende a 40/42 grados, en verano, la playa es donde se dan cita las familias que la habitan y la gente que llega para quedarse unos días.
Sólo los que pernocten en el camping o en el albergue y realicen sus comidas en el comedor Solís, de José Maciel, que en la antigüedad fuera laboratorio y centro de odontología utilizada por la Marina, tendrán la posibilidad de acceder al uso de la única piscina de la isla. El frontón, que en otros tiempos era usado por los oficiales, es un buen lugar para armar interesantes partidos de fútbol y tenis.

La vedette principal
Los escenarios más maravillosos son los que se observan desde las canteras: se trata de parques naturales con circuitos autoguiados y con carteles indicadores en los que se encuentran distintas aves, patos, gallinetas, ecosistemas, tortugas de agua de considerable tamaño, nutrias criollas o coipos y más de doscientas cuarenta especies de aves, como el pájaro carpintero, el gorrión y las cotorras.
En la parte norte de la selva en galería, aparecen lianas, caminos estrechos, pisos de piedra y agua cubierta de plantas flotantes, con pequeños camalotes, lentejas y repollitos de agua, y las plantas medicinales que se confunden con los helechos y muérdagos. Alamos, palo borracho,jacarandáes y caña de bambú son algunas de las especies autóctonas que conviven con otras que han sido traídas por el hombre.
Las ovejas y las gallinas caminando por las calles no es lo que más les llama la atención a los visitantes; pero sí lo hacen los lagartos overos que pueden verse en cualquier zona del lugar. No son de atacar si nadie los agrede.

Recorrido histórico
Los rieles que se ven en los caminos se utilizaban hace tiempo para transportar la piedra que se extraía de Martín García y se usaba para los empedrados de las calles de Buenos Aires. Otros paseos que pueden realizarse es al asentamiento civil o Barrio Chino, al camino de los álamos, a la antigua prisión, al Parque de los Héroes Comunes a Ambas Naciones, al cementerio de colectivos con viejos vehículos en desuso, a las plazoletas con cañones, a la "casa rosada", donde permaneció detenido el presidente Arturo Frondizi en 1962, la residencia que fue habitada por Rubén Darío que hoy es el Centro de Interpretación Ecológica, al Museo Histórico y las barracas habitadas por un grupo de grumetes o marineros en la década del 50.
El correo, prefectura, la biblioteca, el teléfono público, el registro civil, el guardaparques y las oficinas administrativas de la isla, se encuentran en una hermosa construcción al mejor estilo colonial, el Centro Cívico.
Durante los fines de semana se puede visitar la feria artesanal y una vez por mes se proyectan películas en el teatro.
Todo aquel que visita Martín García no puede dejar de darse una vuelta por la tradicional panadería que, construida en 1913, produce un rico pan dulce cuyo sistema de elaboración se implementó en 1984.
Sus características ecológicas y su interesante historia, hacen que valga la pena visitar esta isla que se encuentra a poco más de dos horas en lancha desde la ciudad de Buenos Aires.


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