Año CXXXVI
 Nº 49.691
Rosario,
sábado  14 de
diciembre de 2002
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Espejismos que deforman la realidad del sector

Susana Merlo

Mientras la mayoría del país vive el tiempo de descuento de un año que, para muchos, es preferible olvidar, en el campo se viven sensaciones contrapuestas. De ahí también que los análisis sean diametralmente distintos según la persona, el rubro, la región, o hasta el punto de vista.
Por ejemplo, en los últimos días se habla nuevamente de "cosecha récord", de importantes ventas de maquinarias y equipos, de "éxitos" con nuevos mercados, etcétera. Todo lo cual llevaría a creer, a la opinión pública menos consustanciada con el sector que, "todo está bien". En el mejor de los casos, tal esquema determinaría una "sana" envidia. En el peor, como se escuchó en los últimos días, surge la pretensión de que, entonces, el campo "aporte" una parte para los sectores que están real y profundamente mal.
Poco se escucha sobre las retenciones, sobre el atraso en tarifas y servicios que en algún momento se tendrán que blanquear o sobre la incoherencia de posturas tan disímiles. Por supuesto, mucho menos se escucha sobre el nivel de descapitalización que implicó para la mayoría del sector el pasaje a la pesificación o sobre los más de U$S 5.000 millones que el sector aporta vía retenciones que, aunque se iban a ir rebajando gradualmente, todavía nada se escucha sobre eso.
El nivel de liquidez en pesos logrado por muchos productores de las zonas centrales que, ante el no crédito y la más que escasa credibilidad en que cayó el sistema financiero, optaron por "autofinanciarse" con su propia producción, parece enmascarar el hecho, para nada menor, de las deudas que van dejando por el camino, o las altísimas tasas implícitas de muchos de los planes canje que se multiplican para comprar desde máquinas, hasta semillas, pasando por camionetas, o los más variados productos para las explotación agropecuaria, o hasta para el consumo personal.
Más grave aún es el hecho de que, así como toda la ganadería vacuna no se circunscribe a la cuota Hilton, de igual manera no todo el campo es la soja que, por otra parte, está viviendo la primavera de precios internacionalmente altos pero que, cuando vuelvan a su media histórica, marcarán una realidad significativamente distinta a la actual.
Y no sea cuestión de que entonces se repita el reclamo del 98-99 cuando muchos se lamentaron por no haber previsto que las cotizaciones del 96-97 no podían ser perdurables en el tiempo. Lo cierto es que el desconcierto es mayúsculo y, o hay algún error muy grande en algún lado, o alguien miente, o alguien mintió. No es posible por ejemplo que, si no hay dinero y con condiciones climáticas más que adversas en muchas regiones, se esté hablando de una cosecha récord que implica varios miles de millones de pesos de inversión? Algo no cierra. La matemática es exacta. Si los ingresos son 10, y los costos, deudas, amortizaciones, impuestos, son x, la diferencia entre ambos da la ganancia o pérdida de una actividad. ¿O es que alguien se está olvidando de incluir algún ítem?.
Saliendo del cultivo vedette (la soja) o de la cuota Hilton, las cosas aparecen un poco más coherentes. Y las caídas de consumo interno, el no crecimiento global de las exportaciones del sector y la baja de producción en rubros como avicultura, lácteos o porcinos, brindan una situación más comprensible.


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