Si bien redactó de puño y letra la resolución por la cual se les otorgarán ayudas económicas a los estudiantes, el rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Ricardo Suárez, fue contundente: "Sigo opinando que la toma era ilegal y no estoy contento de haberle dado becas a este grupo de estudiantes, lo hice en contra de mi voluntad, pero logré parar así un baño de sangre". Lo cierto es que los estudiantes que hasta ayer ocupaban el Rawson consiguieron que la UNR les otorgue unas 50 becas de 50 pesos mensuales cada una. Las mismas estarán vigentes hasta abril de 2003 inclusive. "Es verdad, esta decisión me puede costar caro. Ahora pueden venir legítimamente otros estudiantes de la UNR a reclamar becas, pero yo no pensé como tecnócrata, dejé hablar a mi corazón. Sentí que era el único que podía parar un baño de sangre", añadió Suárez. Apenas abandonó el ex sanatorio, el presidente del Centro de Estudiantes de Humanidades, Denis Vilardo, anunció: "Vamos a hacer fondo con ese dinero para alquilar una casa, que funcionará como residencia estudiantil". Pero Suárez admitió horas después de firmar el acuerdo: "No sé de dónde vamos a sacar el dinero para pagar estas becas". Además, señaló que "el pedido de estos estudiantes era ridículo: se les ofreció redistribuirlos en distintas residencias, pero dijeron que no porque querían vivir todos juntos". El rector también dijo que el clima en el ex sanatorio durante el operativo de desalojo era "de mucha violencia, y había gente fuera de sí". "Y no le echo la culpa a la policía porque vi cómo los efectivos eran agredidos, cuento lo que yo vi. Si hay culpables, son los que ocuparon el Rawson".
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