Año CXXXV
 Nº 49.632
Rosario,
martes  15 de
octubre de 2002
Min 17º
Máx 28º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com






Nadie ve una salida a la crisis de Irlanda del Norte
El allanamiento de las oficinas parlamentarias del Sinn Fein dejó sin gobierno autónomo al Ulster

Christoph Driessen

Belfast/Londres. - El ministro británico para Irlanda del Norte, John Reid, debe haberse sentido bastante consternado cuando, hace diez días, encendió el televisor y vio que, frente al Parlamento regional de Belfast, se encontraban vehículos blindados mientras decenas de policías registraban las oficinas del partido católico republicano Sinn Fein.
Reid lo supo de inmediato: estas imágenes dramáticas significaban el fin del gobierno regional. Ayer, Irlanda del Norte volvió a la administración directa de Gran Bretaña por orden del premier británico Tony Blair.
Durante la acción policial fueron detenidos cinco miembros del Sinn Fein bajo la sospecha de haber realizado espionaje en el ministerio de Reid por orden del Ejército Republicano Irlandés (IRA). Esto fue demasiado para los unionistas protestantes del jefe del gobierno regional, David Trimble. Ya había sido bastante difícil formar un gobierno junto al Sinn Fein, brazo político del IRA. Pero ahora la paciencia ya se había agotado. Por lo demás, en el campo protestante campea el fantasma del radical Ian Pasley, enemigo mortal del proceso de paz y del Sinn Fein. De hecho, Trimble pidió la remoción del Sinn Fein por temor a perder terreno electoral ante las huestes del veterano reverendo protestante.
El proceso de paz de Irlanda del Norte ya estuvo en crisis varias veces, pero ésta vez no se ve una salida, ni siquiera con mucha imaginación. Los unionistas de Trimble ponen como condición para seguir trabajando junto al Sinn Fein la autodisolución del IRA. Si es así, también pueden esperar "la llegada de Papá Noel", afirmó, irónico, el jefe del Sinn Fein, Gerry Adams.
Si bien el IRA mantiene oficialmente un alto el fuego, esto sólo significa que por ahora no realiza atentados. En lugar de ello, ahora actúa -al igual que los varios grupos clandestinos de los opositores protestantes- como organización mafiosa.
* Escuadrón de la muerte. Dado que la población católica proirlandesa de Irlanda del Norte no confía en la policía, dominada por los protestantes, el IRA llena un vacío y se alza como fuerza del orden. No pasa una semana sin que hagan caer de rodillas a presuntos traficantes de drogas, delincuentes sexuales o informantes, mediante un disparo.
Cada tanto, la policía encuentra un muerto con las manos esposadas en la espalda y un tiro en la nuca: entonces sabe que estuvo por allí el escuadrón de la muerte del IRA. En marzo, los terroristas lograron un golpe especial cuando asaltaron el cuartel general de la policía especial norirlandesa y robaron diskettes con los nombres y direcciones de algunos miembros de la unidad.
Mientras tanto, al menos así lo ven los protestantes, los jefes superiores del IRA, los políticos más importantes del Sinn Fein, definen entre otras cosas la política educativa, son recibidos en la Casa Blanca y viajan en limusinas. Muy pocas veces los condena su propio pasado. Gerry Adams, con su aspecto de profesor universitario, fue responsable, según un libro recientemente aparecido y considerado bastante fiable, de la muerte de nueve personas en los años 70 como jefe del IRA.
Según sus críticos, el primer ministro británico, Tony Blair, miró en los últimos meses hacia Irlanda del Norte con "el catalejo de Nelson". Al igual que el almirante inglés en la batalla marítima de Copenhague, que colocó el catalejo ante su ojo ciego para poder ignorar la señal de retirada de su comandante superior, Blair tampoco vio lo que no quiso ver. Sin embargo, esto ya pasó: desde ayer, Irlanda del Norte es administrada nuevamente de manera directa por Gran Bretaña. (DPA)


Diario La Capital todos los derechos reservados