Año CXXXV
 Nº 49.583
Rosario,
martes  27 de
agosto de 2002
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Amenazan de muerte a quienes escracharon al vicario Hugo Capello
El padre Guntern ratificó su carta a monseñor Storni sobre el abuso sexual
El párroco prestó declaración ante el juez Giovannini y después fue careado con el escribano Chaminoud

Atilio Pravisani / La Capital

Santa Fe. - Sorpresivamente, el padre José Guntern prestó ayer declaración en el Juzgado de Instrucción de la 5ª Nominación en los Tribunales santafesinos, a cargo de Eduardo Giovannini, en uno de los pasos judiciales de mayor importancia en torno al escándalo por las denuncias sobre abusos sexuales contra el arzobispo de Santa Fe, monseñor Edgardo Storni, caso en el que el anciano sacerdote se convirtió en testigo clave de la investigación. En la oportunidad, Guntern ratificó su autoría de la carta que enviara a Storni sobre un incidente ocurrido en Calamuchita, Córdoba, y las declaraciones que hiciera a la prensa al respecto.
La tarde de ayer transcurrió en un clima judicial recalentado, ya que a ese trámite le siguió casi de inmediato un careo en el Juzgado de Instrucción de la 3ª Nominación, del magistrado Julio César Costa, entre el sacerdote y el escribano del Arzobispado, Ricardo Chaminoud. El profesional habría quedado imputado sólo del delito de falsedad ideológica, pero no del de coacción, según reveló su apoderado a la prensa.
En medios cercanos al juzgado de Costa se estima que en las próximas horas podrían comenzar a citar para su comparecencia a los restantes sacerdotes que participaron de los hechos que motivaron la denuncia por coacción por parte del padre Guntern.
Por otra parte, el panorama de la Iglesia santafesina tiende a empeorarse cada vez más. Ayer se sumaron una serie de llamadas telefónicas anónimas con amenazas de muerte a vecinos y feligreses que participaron del escrache contra el cura Capello en la basílica de Guadalupe. Para mayor gravedad esas amenazas incluyeron detalles de las familias y recorridos que cada amenazado realiza durante el día, en obvia demostración de que están al tanto de todos sus movimientos.
En todos los casos las llamadas se reiteraron mencionando el nombre de los amenazados, a quienes se les aseguraba que "lo lamentarán" si continúan participando de las manifestaciones en apoyo del padre Guntern.
Los vecinos y fieles católicos que recibieron esas llamadas hicieron las denuncias correspondientes en la comisaría 8º del barrio de Guadalupe, donde se han acentuado las medidas de seguridad sobre todo en zonas cercanas a los templos de San Roque y de la basílica de Guadalupe.
Después de varias horas de declarar ante el juez Giovannini, el padre Guntern pareció estar físicamente deteriorado, lo que se evidenció cuando tuvo que ser ayudado para trasladarse hasta las oficinas del juez Costa, situación ante la cual el magistrado solicitó al periodismo que se alejara discretamente del lugar para no presionar sobre el estado de salud del párroco.
El cura había ingresado a media tarde a los Tribunales acompañado por un grupo de fieles de su parroquia con un notorio cansancio y emocionalmente tenso, algo elocuente a lo largo de las casi dos horas y media en que se extendió su testimonial ante Giovannini, quien avanzó fundamentalmente sobre las declaraciones de Guntern en torno a la misiva que oportunamente le enviara a monseñor Storni, que tiene que ver con las denuncias por abuso sexual y sus expresiones ante la prensa.

Viaja a Roma
Mientras tanto, en medio de un gran escándalo del que no se tiene conocimiento en esta capital y con el marco de las dos investigaciones judiciales en marcha, monseñor Edgardo Storni se dispone a viajar esta tarde hacia el Vaticano, mientras en su propia arquidiócesis en los medios de comunicación se multiplican los mensajes de feligreses católicos pidiendo que no se permita su salida del país y que se aleje de la conducción de la Iglesia de Santa Fe.
Por su parte, fuentes del Arzobispado consideraron como inédito el episodio ocurrido en la basílica de Guadalupe, donde un grupo de fieles escrachó y cuestionó la conducta del vicario general Hugo Capello y otros sacerdotes y seminaristas cercanos a Storni por las presiones físicas y morales que ejercieron sobre el padre Guntern, según consta en la demanda judicial del sacerdote.
Asimismo, los mismos informantes revelaron que Capello no solo pasó un mal rato con el centenar de manifestantes que lo calificaron de mafioso, sino además se las vio en figurillas con el periodismo cuando prácticamente quedó encerrado en una de las oficinas contiguas a la sacristía, donde virtualmente se cosió la boca, se abrazó a un ejemplar de "L'Observatore Romano" y permaneció en total mutismo hasta que la prensa se retiró del lugar.

Indagan al escribano
Precisamente y en relación a la causa de las amenazas coaccionantes y falsedad ideológica que tramita el juez Julio César Costa, por espacio de más de dos horas también prestó declaración con carácter de indagatoria el escribano Ricardo Chaminoud, quien se presentó ante el magistrado actuante en forma espontánea.
Durante ese tiempo el profesional fue indagado en el marco de las actuaciones que tienen al profesional junto al vicario general Hugo Capello, el vicario para la Educación, Mario Grassi, y los padres Mateo y Scapizza como principales protagonistas del suceso ocurrido el jueves por la noche en la sede del Arzobispado.
Cuando se retiró, Chaminoud casi no abrió la boca. "No hablo con la prensa, muchachos, lo que tenía que decir ya se lo dije al juez", fue la única expresión a través de la cual trató de justificarse.
La coacción ejercida contra el padre Guntern provocó un verdadero revuelo entre los vecinos de su populoso barrio y desembocó en un escrache el domingo pasado por la noche en la basílica Nuestra Señora de Guadalupe -de la que el vicario general Hugo Capello se hizo cargo por decisión de Storni luego de la muerte del padre Edgardo Trucco, uno de sus más acérrimos adversarios- convirtiéndose en la manifestación más ruidosa y crítica que se conozca contra un templo de la Iglesia Católica santafesina.
Esa movilización actuó a manera de incentivo para que aparecieran los llamados a los medios de comunicación en adhesión al escrache contra Capello, a la que se sumó ahora la convocatoria un abrazo solidario a la parroquia San Roque y de adhesión al cura Guntern, que se llevará a cabo esta noche.



El padre José Guntern fue careado con el escribano. (Foto: Roberto Paroni)
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