Año CXXXV
 Nº 49.583
Rosario,
martes  27 de
agosto de 2002
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El aumento de los robos cambia las costumbres entre los cañadenses

Walter Gasparetti / La Capital

Cañada de Gómez. - El aumento de los robos y hurtos cambió ciertos hábitos y costumbres propias de los cañadenses. A la instalación de alarmas se suma la colocación de rejas de hierro en ventanas, entre otras conductas preventivas que se van asumiendo. Los candados en bicicletas y ciclomotores estacionados son ahora moneda corriente.
La preocupación por la inseguridad creció la última semana tras una serie de asaltos a mano armada. Los delincuentes -en su gran mayoría vienen de otras ciudades- usan armas largas y cortas, y actúan tanto en casas como en comercios.
Un empleado municipal golpeado en el ingreso de los baños del parque municipal, un comercio de venta de lubricantes asaltado por un delincuente con una escopeta de caño recortado, un mecánico dental amordazado y atado a una silla fueron algunos de los hechos más salientes. "Recién habíamos cerrado el negocio y entró un hombre, con una gorra negra, y le puso un arma a mi padre en la espalda tras tomarlo por el cuello. Le dimos la recaudación que había en ese momento, como 100 pesos", dijo Arturo Santini, titular de un comercio de venta de aceite y lubricantes en la ruta 9.
El mecánico dental Italo Ferrara ingresaba la bicicleta a su casa cuando fue interceptado por dos personas armadas. Lo encerraron en una habitación, lo ataron y amordazaron. Los malhechores fueron espantados luego por una perra doberman cuando el titular de la casa les dijo que tenía el dinero en el patio. Sergio Mach, personal del parque municipal, fue golpeado cuando intentaba ingresar a los baños. "Me pedían más dinero y me pateaban en el piso porque no podían entender que sólo tenía 10 pesos en el bolsillo", explicó, internado en un sanatorio.
La policía identificó y detuvo a algunos de los delincuentes. Se trata, en casi todos los casos, de personas con antecedentes que provienen de otras ciudades. El jefe de Investigaciones de la Unidad Regional X, Horacio Liberato, dijo que estos delitos "no se observaban en la zona". La jefatura lanzó hace días una cartilla con recomendaciones especiales para prevenir ilícitos como estos. Para la policía los pobladores "deben tomar mayores recaudos para evitar ser asaltados en la vía pública".
Una mujer ubica la bicicleta en un estacionamiento de calle Lavalle luego de mirar a ambos lados. "Nunca me olvido de ponerle el candado porque en mi casa robaron dos bicicletas y un ciclomotor", confió. Testimonios así se reproducen a lo largo y a lo ancho de la ciudad.
"Vemos que las familias compran alarmas como medida de prevención, pero antes lo hacían después de haber sido robados. Incluso tratan de comprar el equipo completo que tiene la particularidad de protegerlos cuando están durmiendo", explicó Gabriel Taborra, de una empresa de este rubro. Lo mismo aportaron desde las herrerías. "El problema es el alto costo del hierro. Si poner rejas fuese más económico media ciudad lo estaría haciendo. No obstante tenemos más trabajo que antes", confió un herrero.


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