San Gregorio. - El Estado nacional y la concesionaria Nuevas Rutas decidieron iniciar la obra de desvío de la ruta 7, cortada desde hace 39 meses en un tramo de 14 kilómetros por las aguas de La Picasa. El anuncio trae algo de esperanza al sur santafesino, devastado económicamente por el terrible fenómeno de las inundaciones.
Desde que el agua inutilizó este tramo a la altura de Aarón Castellanos y Diego de Alvear, el tramo de Rufino-Junín de la ruta 7 vio mermado casi totalmente el tránsito. Esto impactó negativamente en la economía zonal, no sólo en lo agropecuario: el cierre de comercios y la consiguiente desocupación se registra en estaciones de servicio (la venta de combustible se redujo en casi un 90 por ciento), restaurantes, gomerías, talleres y hoteles.
Durante tres años y tres meses la Nación no se hizo cargo del problema, aunque le correspondía, ya que el contrato no obligaba a la empresa a hacer las obras. Finalmente, hace 40 días se puso en marcha un proyecto de Vialidad Nacional que ejecutará Nuevas Rutas. La firma descontará a la Nación el costo de la obra (no fue informado porque, al hacerlo la concesionaria, no se llamó a licitación), renegociando el contrato.
Usarán un camino de tierra
El desvío, de 19.600 metros, aprovechará un camino de tierra provincial a mil metros de Aarón Castellanos. La traza atravesará campos inundados y retomará la ruta original en el límite interprovincial con Buenos Aires.
Hasta ahora se realizaron cinco kilómetros de movimiento de suelo, luego de un ensayo para ver si la tierra resistía la compactación. El trazado tiene una elevación de dos a cuatro metros y todo el desvío se calculó en una cota de 107 sobre el nivel del mar. Esto basado en datos de Recursos Hídricos de la Nación e Hidráulica de Santa Fe, según los cuales la ruta no volverá a ser afectada por eventuales nuevos desbordes. La obra no es fácil, sobre todo porque debe atravesar la parte de la laguna que atraviesa la ruta, para lo cual habrá que ganarle espacio al agua.