Año CXXXV
 Nº 49.504
Rosario,
domingo  09 de
junio de 2002
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Duhalde hizo pública su "sorpresa" por el planteo del organismo multilateral
El gobierno admitió que el FMI puso más exigencias para negociar
El Fondo pide anclaje para el dólar, cambios en la ley de subversión económica y un pacto fiscal definitivo

El presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, hizo pública su sorpresa ayer por la decisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) de plantear nuevas exigencias como prerrequisito para habilitar las negociaciones que permitan habilitar la asistencia financiera internacional para la Argentina, clausurada desde mediados del año pasado. En ese marco, el jefe de Estado consideró que "no hay que hacer más predicciones" en torno a las negociaciones con el FMI.
Mientras tanto, desde el Palacio de Hacienda salieron a descargar su preocupación y profunda desilusión por los inconvenientes para avanzar en la fase de negociación con el organismo multilateral. Al mismo tiempo, deslizaron críticas a los medios de prensa y le endilgaron la responsabilidad de complicar la relación con el Fondo "por una ansiedad mediática en acelerar las cosas".
Más allá de estas disquisiciones de tipo filosófico, el propio Duhalde admitió su perplejidad por las nuevas exigencias planteadas por el FMI, habida cuenta de que consideraba que "cumplidos los prerrequisitos, se abrían las negociaciones" para conseguir la ayuda financiera.
En efecto, el viernes pasado y poco después de que el vocero del organismo presidido por Horst Koehler, Thomas Dawson, diera por hecho el comienzo de las negociaciones con la Argentina para discutir un paquete de ayuda financiera, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, tropezó en un diálogo telefónico con la intransigencia de la número dos del organismo, Anne Krueger, para poder pasar de las palabras a los hechos. En esa conversación, que tuvo un cuarto intermedio hasta el lunes, quedaron tres cuestiones objetadas por el organismo multilateral, a las cuales quedarían supeditados los desembolsos:
u Un plan monetario y fiscal que permita darle un "anclaje" al dólar y evitar la hiperinflación. No se trata de fijar el tipo de cambio, sino de restricciones más severas sobre la emisión monetaria y de una reglamentación restrictiva del Plan Boden para evitar que se sigan fugando depósitos acorralados.
u Un veto para algunas figuras penales que estaban incluidas en la derogada ley de subversión económica, que el Congreso de la Nación incluyó en su reciente sanción dentro del Código Penal.
u Acuerdos fiscales definitivos entre Nación y provincias para garantizar la reducción de un 60 por ciento del déficit de las jurisdicciones. En rigor el acuerdo sólo se rubricó con Buenos Aires, si bien con un ajuste del 50 por ciento del rojo y con garantía nacional para los ingresos presupuestados.

En tal sentido, Duhalde manifestó que "hay un problema serio: mientras no se arregla el tema bancario y financiero, desgraciadamente no vamos a poder aprovechar la potencialidad que hoy tiene todo nuestro sector productivo". Por eso, el primer mandatario priorizó como los principales objetivos de su gestión llegar a un acuerdo con el FMI y restablecer el sistema financiero.
Voceros gubernamentales se apuraron a consignar que "no se contempla realizar ninguna modificación" en el Plan Boden, lanzado la semana pasada por el Ministerio de Economía para flexibilizar el corralito.
Duhalde hizo público ayer que "el fondo sugiere un veto total" sobre las nuevas figuras introducidas en el Código Penal, para que sólo quede vigente la derogación lisa y llana de la ley de subversión económica, pero advirtió que "no hay ninguna posibilidad de hacer un veto total para eliminar las disposiciones ahora incluidas en el Código Penal como se nos sugiere".
De todos modos, evalúo una propuesta del radical Jorge Vanossi. "El ministro de Justicia me sugirió que en la norma hay un artículo en particular que es altamente inconveniente, no sólo por el pedido de los organismos sino porque nuevamente trae al tapete la inseguridad jurídica", dijo el mandatario y acotó: "Es de esperar que estos requisitos que ahora aparecen en el horizonte no sean tales y nos permitan llegar a rápidos acuerdos".
El FMI viene sosteniendo presión a fondo en torno a la derogación de la ley de subversión económica con el argumento de que obstaculiza las inversiones extranjeras en el país al establecer la posibilidad de acusar a los inversores con cargos genéricos, más allá de lo impopular que resulta dejar de lado una ley por la cual están procesados algunos banqueros, como los hermanos Rohm, acusados de haber efectuado maniobras delictivas para evadir el coralito.

La línea sigue abierta
De todas formas, las últimas definiciones del Fondo no son monolíticas. Trascendió que la propia Anne Krueger le pidió un cuarto intermedio al ministro Lavagna antes de llegar a una resolución definitiva sobre el envío de una misión negociadora a la Argentina. Por su parte, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, eligió embestir contra los medios de difusión: "Hay que ver cuál es la responsabilidad que cada uno tiene en esto, la desinformación pasa por crear mitos y cosas que no se dan en la realidad", dijo.



Horst Koehler junto al presidente Eduardo Duhalde. (Ilustración: Héctor Beas)
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