Año CXXXV
 Nº 49.504
Rosario,
domingo  09 de
junio de 2002
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Mercados
Los verdes se agotan en 5 meses
El BCRA logró calmar el tipo de cambio pero el costo puede ser alto. Las reservas empiezan a flaquear

Salvador Di Stéfano

El precio del dólar cerró la semana en 3,73 pesos, sin mostrar una suba importante. No obstante, en el mes de mayo el Central tuvo que vender 2.000 millones de dólares para sostener el valor de la divisa. El problema es uno solo: los bancos están fuertemente ilíquidos, y el mes pasado perdieron depósitos por 2.800 millones de pesos producto de los retiros parciales, amparos y canjes de plazos fijos por deudas. Los préstamos cayeron sólo 2.200 millones de pesos, con lo cual el descalce comienza a ser importante y no queda más remedio que salir a pedir redescuentos al BCRA.
Los redescuentos no son más que emisión sin respaldo, que tarde o temprano terminará en la calle, y que cuando llega a poder del público sale en busca de dólares.
El BCRA, por un lado, emite pesos para inyectarle liquidez a los bancos y por otro debe tratar de retirar esos pesos del mercado. Una de las formas para sacar pesos del mercado sería emitir letras o bonos del Estado, pero como no hay confianza el volumen de negocios de las letras resulta muy chico.
En este contexto, al BCRA no le queda otro camino que sacar pesos del mercado vendiendo dólares. Esto implica una estrategia finita, ya que vendiendo dólares sólo se compra tiempo. En mayo, el BCRA vendió 2.000 millones de dólares, y las reservas son de 10.000 millones. Si se sigue a este ritmo, en cinco meses el país se quedará sin reservas.
Para dejar de vender reservas habría que dejar de emitir y para no emitir habría que anular el déficit presupuestario, algo que a nivel nacional se está logrando gracias a la hiperpresión tributaria y a las retenciones a las exportaciones. También incumple los pagos de amortización y renta de la deuda pública, que si se pagaran harían que el déficit fuera colosal.
Pero además de lograr equilibrio presupuestario, se debería dejar de otorgar redescuentos a los bancos, algo que por el momento no es posible hacer, ya que si no más de una entidad entraría en serias dificultades, y ello traería aparejado problemas muchos más graves para la economía real. Los redescuentos otorgados al sistema rondan los 19.000 millones de pesos, de los cuales el 70% está en manos de bancos oficiales. Mientras que a través de la operatoria de pases los bancos son asistidos con otros 5.500 millones.
Para que las entidades financieras dejen de estar ilíquidas es necesario que retorne la confianza, algo que por el momento no es esperable.
El decreto 905 que busca solucionar el corralito no fue la mejor propuesta. La colocación de bonos es optativa y no obligatoria, ante lo cual los ahorristas se jugarán a esperar cobrar sus plazos fijos en pesos más CER en los próximos tres años, antes que tomar un bono en dólares a 10 años de dudosa cobrabilidad porque está bajo ley argentina.
Por otra parte se proponen soluciones muy ingenuas para resolver el problema del corralito. Por ejemplo, se espera que quienes tienen dinero acorralado en cuentas a la vista y caja de ahorro aceptarán un bono en dólares a 3 años de plazo bajo ley argentina, cuando en el mercado con una quita del 8% salen a comprar dólares en forma inmediata.
El decreto pretende instaurar una mayor liquidez e indexar los depósitos y los préstamos para la nueva operatoria que se inicie. Eso es muy bueno, pero se está lejos de contar con la confianza necesaria para inyectar de liquidez al mercado y que el dinero no se vaya a dólar.
Sin que retorne la confianza no se podrá buscar una solución definitiva para el sistema financiero y el acuerdo con el FMI aún esta muy lejos. En este contexto, la emisión para cubrir los déficit nacional y provinciales y rescatar bancos es la única herramienta que conoce el gobierno. De la mano de la emisión, el BCRA busca mecanismos para sacar pesos del mercado, utilizando la venta de reservas como único medio para esterilizar pesos. Esta estrategia dura hasta que las reservas se agoten, y a este ritmo de salida de dólares en cinco meses las reservas son cero. Cuando se cansen de perder reservas, el dólar se ubicará mucho más arriba de los niveles actuales. Mientras tanto, es conveniente acopiar dólares que es una moneda cada vez más escasa en nuestra economía.


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