Año CXXXV
 Nº 49.504
Rosario,
domingo  09 de
junio de 2002
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En Firmat hay unos 400 aborígenes, en Melincué 80 y en Alcorta 60 familias
La grave crisis también margina a los mocovíes del sur provincial
Piden comida, frazadas, colchones, la restitución de la copa de leche y franquicias en restricciones de caza

Silvia Carafa / La Capital

"Vinimos a exponer la crítica situación por la que están pasando las comunidades aborígenes del sur provincial", explicó un grupo de mocovíes que llegó a Rosario para pedir asistencia social y la restitución de un programa de copa de leche. Además, quieren franquicias para superar las restricciones de la caza y apoyo para encarar emprendimientos productivos. Blanco de discriminaciones y perjuicios, los indígenas sienten que cuentan con menos posibilidades que el resto de la población para enfrentar la crisis.
Los aborígenes reclaman por la falta de una política indígena para el sur provincial, que les permita promoverse con su propia idiosincrasia. Según explicaron, sus comunidades atraviesan por un momento crítico y que ocupan el último lugar dentro de los marginados. Además de alimentos, pidieron colchones y frazadas, y la restitución de la copa de leche para las comunidades de Firmat y Alcorta.
Ariel Araujo, Tomás Catori, Jorge Cabral y Marilina Martínez, de las comunidades Noague Noanonot'i (Todos los Vientos), Kotapik (Quebracho) y Kamikaiá (Todos los Vientos), de Melincué, Firmat y Alcorta, hicieron llegar las demandas ante la Secretaría de Promoción Comunitaria. "Nuestra gente perdió fuentes de trabajo, y a pesar de vivir en una zona muy rica como es el sur provincial, tenemos un nivel muy alto de desempleo", explicaron.
En esta región, los mocovíes trabajan en hornos de ladrillos, fábricas, carpinterías, como albañiles y en comunas y municipios, pero a pesar de ser mano de obra calificada sienten que la discriminación hacia ellos no terminó. "En algunos lugares como en Melincué, no nos tienen en cuenta como institución", comentó Araujo, además, dijo que en el último censo, en esta localidad, se omitió preguntar sobre el origen aborigen de la familia.
Los aborígenes reclaman que se restituya la copa de leche a las comunidades de Firmat y Alcorta donde lleva un año y medio suspendida por "algunas irregularidades", comentó Araujo. En este sentido, pidieron a la Secretaría de Promoción Comunitaria que investigue y audite la situación, a fin de que se restituya el programa. En Firmat la comunidad aborigen nuclea a unas 400 personas, en Melincué 80, mientras que en Alcorta reúne a unas 60 familias.

Permiso para cazar
Los aborígenes del sur provincial también solicitaron que se les otorgue permisos especiales para poder cazar. "Hay mucha gente que sobrevive con la caza pero tenemos a la policía detrás porque esa actividad tiene muchas restricciones", dijo Araujo, y acotó que se ofrecen para trabajar como guardafauna honorarios. También pidieron que en la medida que las comunidades logren personerías jurídicas, se les dé la posibilidad de encarar proyectos productivos con el apoyo de la provincia. Huertas, cría de animales silvestres y floricultura, son algunas de las actividades posibles.

Quiénes son
Las comunidades aborígenas del sur provincial integran el Centro Ialek Lav'a (mocovíes) y Ocastafé (mocovíes y tobas). Ambas instancias a su vez, confluyen en la Coordinadora de Pueblos y Organizaciones Indígenas de la Región Chaqueña y Misiones (Copirecha), que agrupa a las asociaciones de base de las provincias de Santa Fe, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Chaco y Misiones.
La preocupación más grande de los aborígenes pasa por la tenencia de la tierra, aunque en el sur provincial este no es el principal problema porque se trata de comunidades urbanas. En el norte de Santa Fe, Formosa y Chaco se están reclamando tierras fiscales, y en esta última provincia ya se recuperaron unas 150 mil hectáreas. La tierra así lograda pasa a ser de propiedad comunitaria. Ahora la lucha más grande se está dando en Salta donde la comunidad wichi pide la recuperación de 300 mil hectáreas.
La segunda prioridad es la consolidación de las organizaciones indígenas para poder manejar sus propios proyectos, sobre la base del sistema de organización tradicional que tiene las comunidades indígenas. "Hay una tendencia muy grande entre los jóvenes a recuperar su idiosincrasia y su cultura, en el sur provincial se perdió el idioma y ellos están dispuestos a asumir el rol necesario para recuperar las raíces", enfatizó Araujo.



Los aborígenes del sur de la provincia piden asistencia. (Foto: Angel Amaya)
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