Teodelina. - La laguna El Chañar y una pileta de agua salada de 150 metros de largo, son dos de las buenas razones que convierten al balneario comunal de esta localidad en una marca registrada para el turismo zonal. Servicios eficientes y frescas arboledas ponen a disposición de los visitantes un marco para la recreación y el descanso. Con pesca de pejerrey y deportes náuticos, El Edén completa su oferta veraniega y, desde el sur santafesino, se proyecta incluso hacia provincias vecinas.
El lugar es elegido por gente de la zona y también de Rosario y Buenos Aires, que llegan buscando un espacio de aire puro con posibilidades de esparcimiento a costos accesibles. Uno de los mayores atractivos es el agua salada de la pileta de grandes dimensiones que proviene de napas de hasta 70 metros de profundidad, y que se renuevan dos veces por semana. "Es el único balneario comunal importante de la región, porque en otras localidades hay pileta de clubes", explicó Flavia Sauro, encargada de coordinar la edición 2002 de la elección de la reina zonal.
Las opciones para pasar el día en El Edén incluyen camping, parrilleros, mesas, sillones, canchas de tenis, vóley y fútbol. Para los más chicos juegos infantiles y espacios de arena. "Viene gente desde un radio de 200 kilómetros", comentó Sauro. El costo para acampar es de cinco pesos por semana y dos pesos por día, por persona; y habilita al uso de todas las instalaciones del balneario.
Los fines de semana la entrada general es de tres pesos, y un peso por vehículo; los menores de diez años sólo pagan dos pesos. Quienes opten por escapadas entre semana no pagarán entrada, sólo un peso si quieren ingresar al agua.
A metros de la pileta, la laguna El Chañar es otro punto de atracción. "Por seis pesos se puede alquilar un bote y dedicarse toda la tarde a probar suerte con la pesca de pejerreyes, o descargar adrenalina con deportes acuáticos con motos y sky para agua", explicó Jorge Sauro, quien fue director del balneario comunal, actividad que en estos momentos está a cargo de Juan José López. "Seis hectáreas para disfrutar", comentan entusiasmados los teodelinenses, orgullosos de tener el balneario comunal más grande en varios kilómetros a la redonda.
El esfuerzo de todos
La Secretaría de Turismo de Teodelina, editó un folleto con la historia del balneario, rico en anécdotas y curiosidades. Además de registrar el esfuerzo que demandó la construcción de una obra que ahora, "sería impensada", rescata la visión de toda una comunidad que aportó para la construcción de la pileta. "Hubo quienes donaron hasta 500 bolsas de porlan, además de un sistema de débito automático para los colonos que aportaron cereal, cuyo valor era canjeado en los corralones del lugar por los materiales necesarios", relata el folleto. Con el transcurso del tiempo las distintas administraciones comunales aportaron con entusiasmo al complejo turístico, que hoy exhiben satisfechos.