Año CXXXV
 Nº 49.386
Rosario,
domingo  10 de
febrero de 2002
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La guerra del futuro se peleará con soldados robot y sensores subcutáneos
Invencibles autómatas armados que volarán, bucearán y correrán ya se proyectan en el Pentágono

María Isabel Rivero

Washington. - EEUU pretende desarrollar robots que puedan nadar, correr, volar, caminar y arrastrarse para poder sustituir a los soldados en las tareas más peligrosas de la guerra, informa The Washington Post. Esa es una de las varias ideas que desarrollarán este año las Fuerzas Especiales de EEUU con el incremento del 20% que recibirían en el presupuesto del próximo año fiscal.
Aparatos que permitirán al ojo vencer cualquier obstáculo, no sólo la oscuridad sino bombas de humo o mezclas de humo y niebla; implantes subcutáneos para detectar armas biológicas; armas que elegirán solas sus objetivos en zonas urbanas distinguiendo entre enemigos y civiles inocentes, son sólo algunas de las ideas que desarrollan los grupos de élite de los militares estadounidenses para las guerras del futuro.
Y es que las Fuerzas Especiales, integradas por unos 40.000 efectivos del ejército, la marina y la fuerza aérea, están pasando por su mejor momento desde su creación en 1986, gracias a su desempeño efectivo y preciso en la guerra en Afganistán, donde actuaron con las fuerzas antitalibán y marcaron los blancos para los misiles de alta precisión.
Aprovechando este "momento de oro" y el aumento planteado para su presupuesto anual de 3.200 a 3.800 millones de dólares, las Fuerzas Especiales pretenden desarrollar más tecnología para poder desarrollar la guerra con cada vez menos riesgo de vida para los soldados.

Robots multiuso
Los robots, por ejemplo, podrían convertirse en avionetas, en pequeños barcos o submarinos, y también podrían correr, caminar o arrastrarse por la tierra. Serían equipados específicamente para cada misión, por lo cual la gama de acciones que podrían desarrollar es enorme. Una tarea posible para los robots sería la designación de blancos difíciles en medio de territorio enemigo, o incluso la destrucción de ese blanco, ya que podría ser equipado eventualmente con explosivos. Otra posible misión sería el ingreso a complejos del enemigo, por ejemplo, las cuevas donde se escondían las células de Al Qaeda en Tora Bora, para detectar armas biológicas, químicas o nucleares, antes de que ingresen los efectivos.
En Afganistán, las fuerzas especiales estuvieron equipadas con teléfonos satelitales y equipo para ver en la noche, pero los militares pretenden que en el futuro, estos efectivos estén equipados con sensores que les permitan ver también a través del humo y de la niebla. En cuanto a los nuevos aparatos de comunicación, podrán funcionar inclusive desde abajo del agua o el espacio, serán capaces de enviar y recibir no sólo audio sino también imagen, y utilizarán determinada tecnología que los hará totalmente indetectables para el enemigo. También se están diseñando aparatos que detecten y avisen al soldado de la presencia de minas explosivas o de sensores del enemigo.
Las cartas con ántrax que circularon en EEUU después de los atentados del 11 de septiembre centraron la atención de las Fuerzas Especiales en la posibilidad de enfrentar en el futuro una guerra química o biológica. Por eso, los expertos están diseñando implantes subcutáneos, que detectarían la presencia de enfermedades y de agentes biológicos o químicos.
Los nuevos uniformes de guerra estarán impregnados con sustancias que protegerán al usuario de un ataque de este tipo, pero además este contaría con el implante para saber de inmediato cuándo el cuerpo estuvo en contacto con cualquier virus o material nocivo.
Otra de las ideas en desarrollo es la creación de armas que sean capaces de distinguir en un área urbana cuáles son los enemigos y cuáles son civiles que no deben ser blanco del fuego, para que sea el arma y no el soldado que dispara la que determine hacia dónde dirigir el disparo.
Los documentos a los que tuvo acceso The Washington Post no especifican cuáles son las formas que se estudian para que el arma pueda distinguir unos de otros. (DPA)



Un tirador de elite durante la operación en Afganistán.
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