Año CXXXV
 Nº 49.320
Rosario,
martes  04 de
diciembre de 2001
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Incertidumbre. Negocios aceptarán tarjetas de débito pero no a cualquier costo
El comercio sufrió la decisión de la gente de cuidar el efectivo
Hubo muchas consultas de la clientela sobre los nuevos medios de pago pero se vendió poco y nada

Sandra Cicaré

Incertidumbre, dudas y bronca resumen el estado de ánimo de los comerciantes minoristas de Rosario frente a las nuevas resoluciones del gobierno que inmovilizan los depósitos bancarios y obligan al pago a través de otros instrumentos como tarjetas de débito y crédito o cheques. Un relevamiento efectuado por La Capital entre negocios de la ciudad revela que en el primer día hábil de la puesta en funcionamiento de las medidas se evidenció un fuerte incremento de las consultas de parte de la gente que llegaba a los distintos mostradores, acompañada de una marcada retracción de las compras por temor a desprenderse de su efectivo.
Más allá de que los comerciantes rosarinos mostraron diferencias a la hora de analizar el fenómeno en función del tamaño del negocio y los rubros a los que se dedican, manifestaron una certeza unánime: están dispuestos a realizar los cambios necesarios para tratar de conservar a su clientela, pero no al límite de que ese costo les implique desaparecer.
Así, los empresarios con mayor espalda económica que indicaron que se verán obligados a trasladar los costos que les demanden estas nuevas medidas al precio final de sus productos, mientras que los más pequeños buscarán seguir trabajando como hasta ahora con transacciones en efectivo, en función de los bajos montos que manejan.
"No tengo cuenta bancaria ni posnet pero si los necesito para que la operatoria de mi negocio siga funcionando estoy dispuesto a utilizarlos, aunque sólo si se trata de costos razonables y con posibilidades de financiación", explicó Héctor, titular de una verdulería de la zona de Entre Ríos al 1900. De todos modos, el comerciante sostuvo que es poco probable que esto ocurra porque en negocios como el que él posee se manejan montos muy bajos y la gente se acerca con el efectivo.
Mucho más duro fue el relato de Sebastián, encargado de un quiosco en Rodríguez y San Juan. Se manifestó como un comerciante "no bancarizado" y aclaró que "si a mi negocio vienen a comprar con tarjeta de débito se tendrán que ir", porque no cuenta con la maquinaria para recibir este tipo de pagos y no está en condiciones de hacer ningún gasto.
De acuerdo a datos del Centro Unión Almaceneros de Rosario, sólo el 5 por ciento de los pequeños negocios de Rosario -que suman entre 9 y 10 mil en la ciudad- tiene el posnet o sistema de cobro electrónico. Sobre ese misma cifra, apenas el 25 por ciento está bancarizado con una caja de ahorro, mientras que las cifras son mucho menores si se habla de cuentas corrientes.
Esto demuestra que las nuevas medidas les exigirán a los comerciantes locales toda una reingeniería en su funcionamiento y la puesta a punto de algunas metodologías de cobro que hasta el momento no pensaban implementar.
Para Mónica, encargada de una carnicería de especialidades de San Juan y Rodríguez, "todo lo que implique un costo adicional nos hará rever nuestros precios y en todo caso, trasladarlo a los precios al cliente". La comerciante comentó que "la gente consultó mucho sobre las otras alternativas de pago y preguntó sobre qué sucedería cuando empiece a escasear el efectivo". Aunque está bancarizada explicó que en el comercio aún no se reciben tarjetas ni de débito ni de crédito, pero "vamos a tratar de utilizar todo lo que nos facilite las ventas y lo que permita que no caigan", aclaró.
En rigor, el fin de semana fue una prueba de fuego para los rosarinos que con mucho escepticismo volvieron a hacer gala de su tradicional mote de "desconfiados". Así lo expresaron en sus hábitos de consumo. "El sábado y el domingo se notó una fuerte retracción de las compras, como si la gente estuvise asustada y no deseosa de gastar el efectivo que tenía", explicó la encargada del drugstore ubicado en la estación de servicio de 27 de Febrero y Entre Ríos. Este comercio, que registra un intenso movimiento diario fue una medida fiel de lo que ocurrió con la conducta de los rosarinos. "La gente vino y usó la tarjeta de débito para cosas que antes pagaba en efectivo como una carga de combustible y algunas compras menores en el salón de ventas", indicó.
Sergio, titular de un supermercado mediano de Centeno al 1.300 que ya hace cinco años cuenta con el sistema electrónico de cobro, cree que "las medidas no son reactivadoras". A su criterio, "la gente va a gastar menos porque si antes compraba por 200 pesos en el supermercado grande o el híper ahora se va a retraer y preferirá hacer compras chicas en el barrio, con lo cual nosotros saldríamos beneficiados".
El conjunto de medidas oficiales también ataca al corazón de las ventas en negro, una realidad cotidiana que transitan los comerciantes pequeños y que en muchos casos se convierte en la única chance de supervivencia frente a la recesión y a la abultada carga fiscal.
Aunque ninguno de los consultados habló sobre el tema, la ausencia de facturación por parte de los proveedores y las transacciones informales son parte del entramado que también exigirá barajar y dar de nuevo.



Sergio cree que las medidas no servirán para reactivar.
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