Año CXXXV
 Nº 49.320
Rosario,
martes  04 de
diciembre de 2001
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Sobreseen a un matrimonio que se apropió de una niña

El juez federal Juan José Galeano sobreseyó a un matrimonio que, para brindarle seguridad, anotó como propia y crió a una niña cuyos padres biológicos murieron por el accionar de fuerzas paramilitares durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
El juez consideró que los cónyuges -a quienes indagó por los delitos de alteración de estado civil y falsedad ideológica de instrumento público- actuaron "movidos por propósitos bien intencionados", jamás ocultaron los hechos a la menor y "le brindaron el mismo amor que sus padres biológicos le hubieran dado".
Los hechos se remontan a 1974, cuando el matrimonio compuesto por Leonardo Fleischmann y Alicia Manrique conocieron a la pareja conformada por Noemí Ferrazzuolo y Horacio Jorge Sosa, padres de una beba a la que le habían puesto el nombre de Maité.
Según constancias de la causa, Ferrazzuolo y Sosa fallecieron como consecuencia del accionar de grupos militares y Maité quedó a cargo de los Fleischmann, quienes, por el temor que se vivía en aquel entonces y a los fines de protegerse por criar a una hija de supuestos subversivos la anotaron como propia, con el nombre de Nora.
Cumplida la mayoría de edad, la joven pidió a la Justicia Civil una resolución declarativa de identidad, pero en sede penal ratificó todo lo actuado por sus presuntos padres y recordó que los acontecimientos políticos de esa época obligaron a la familia Fleischmann a irse del país y vivir en Israel, Italia y luego México, hasta que en 1983 regresaron a la Argentina.
Ante Galeano, Nora dijo que sus "padres" -como llama a los Fleischmann- "en ningún momento le han ocultado su verdadero origen y tuvo ayuda de la pareja para la búsqueda de identidad".
Galeano analizó "la situación de desamparo físico y moral en que se encontraba la niña luego de ser asesinada su madre biológica, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y los acontecimientos políticos y militares existentes" en 1975 y 1976.
El juez consideró que esas circunstancias "habrían obligado a los imputados, inmersos en la compasión que les causaba la situación en la que se hallaba la niña y obrando en procura de salvarla, a adoptarla e inscribirla como hija propia de ambos en el Registro Civil".


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