Año CXXXV
 Nº 49.316
Rosario,
viernes  30 de
noviembre de 2001
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Motín e incendio en la cárcel de mujeres
Protesta por la sanción a una presa. Denuncian maltratos y falta de atención médica y odontológica

Un grupo de internas de la Unidad Penal 5 protagonizó ayer un motín y principio de incendio luego de que una reclusa fuera notificada de la suspensión de las salidas transitorias de que gozaba desde hacía algunos meses. A raíz del fuego una reclusa sufrió quemaduras mientras que otra tuvo un principio de asfixia. Según organismos de derechos humanos, las detenidas afirmaron que reciben maltratos en la cárcel y carecen de atención médica.
La alcaide mayor de la cárcel, que funciona en los altos de la comisaría 8ª, María Cristina Mato, indicó que la revuelta se inició cerca de las 14 poco después de que la jefe de correccional le informara en la guardia a una reclusa sobre "la suspensión del beneficio de las salidas transitorias de que gozaba desde hacía un tiempo. "La interna salía una vez por semana para ir a su casa custodiada por una agente del Servicio Penitenciario, pero la última vez discutió con una vecina y entonces el juez de ejecución penal (Efraín Lura) dispuso la supresión del beneficio", explicó Mato.
Mientras la funcionaria no identificó a la reclusa, la Coordinadora de Trabajo Carcelario indicó que se trata de Mariela Farías. "La protesta comenzó luego que intentaron llevarla, arrastrándola de pies y manos, a una celda de castigo y derivó enseguida en un reclamo colectivo", indicó Lilian Echegoy, de esa entidad.
Por su parte, Norma Ríos, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, indicó que la sanción fue impuesta después que Farías regresara de una salida. "Las guardias que la acompañaron en la salida informaron que había amenazado e insultado a unas vecinas", indicó.
"Las presas piden atención médica, odontológica y psicológica. Dicen que les les es difícil hablar con las autoridades y tienen problema de maltratos con una guardia", agregó Echegoy.
Según Mato, la interna "se alteró y comenzó a romper los vidrios de la oficina". En medio de una crisis de nervios, la presa fue trasladada a una celda de castigo. Los gritos de la detenida alertaron a las 25 presas alojadas en uno de los dos penales del presidio por lo que las reclusas, que estaban en sus dormitorios, repitieron la escena: también destrozaron cristales y quemaron un colchón.
En medio de la revuelta, dos reclusas, cuyas identidades tampoco trascendieron, debieron ser trasladadas a dos centros asistenciales. Una presa fue internada en el Hospital Centenario con quemaduras en las piernas mientras que la otra detenida ingresó en el Hospital de Emergencias con principio de asfixia.
Dos horas después, el fuego ya había sido sofocado por los Bomberos Zapadores y entonces la calma llegó a la cárcel. En ese momento, llegaron a la cárcel de Ingeniero Thedy al 300 integrantes de la Coordinadora de Trabajo Carcelario y dialogaron con la alcaide Mato para conocer detalles de la revuelta. También fueron al presidio representantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y se reunieron con las reclusas cuando todavía estaban en el patio esperando que "limpien el pabellón".
Por otra parte, Mato indicó que la reclusa sancionada "salía una vez por semana durante dos horas para visitar a sus familiares" y agregó que ayer a la tarde permanecía alojada en "la celda de castigo".



Por el fuego, dos reclusas debieron ser internadas.
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