Año CXXXV
 Nº 49.314
Rosario,
miércoles  28 de
noviembre de 2001
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El dilema de la internación en los casos de demencia
Cómo detectarla y cuándo es conveniente el ingreso a una institución

Conocer qué le sucede a la persona que sufre una demencia, permitirá saber si es necesaria o no la internación. Las diferentes instituciones brindan servicios adecuados a la necesidad de cada paciente.
En la demencia se dan varios factores como la disminución o pérdida en el manejo del lenguaje, la falta de reconocimiento de objetos y lugares y la pérdida de la memoria remota, acompañada por la liberación de represiones.
El primer factor es la dificultad para expresarse, que constituye uno de los trastornos más invalidantes para nuestra sociedad. Sin embargo, de mantenerse el resto de las funciones superiores, esto no implica una incapacidad para manejarse sin palabras, porque se pueden decir muchas cosas con gestos y acciones.
Desde el punto de vista práctico, por ejemplo, se puede demostrar el afecto con una caricia, tomando a la persona de las manos, acompañándola a comer, compartir la visita de los nietos y los buenos modales. Esta comunicación es la que utilizan las madres con su hijo de corta edad.
En segundo lugar se encuentra el reconocimiento objetal. Esto se refiere a la comprensión no verbal de situaciones cotidianas con la correspondiente valoración anímica. Se trata de manejar el entorno, reconocer su propia cama, el baño y los objetos queridos. Cuando esto falla, se nota porque se colocan mal la ropa, no manejan los cubiertos u orinan en el comedor.
Esta situación se agrava porque la falta de reconocimiento hace que los hechos pasen desapercibidos. La intrascendencia hace que los mecanismos de la memoria no se activen y se produce amnesia reciente. Esta situación se puede mejorar apoyando las vivencias con cargas afectiva extras de modo que puedan activarse los mecanismos de la memoria y facilitar el aprendizaje.
En cuanto a la pérdida de memoria, las personas que la sufren no son conscientes, por eso resultará vano y contraproducente hacer notar la falta de recuerdo. Lo más práctico es orientar la terapéutica para que aprenda de nuevo, porque este defecto es imposible de subsanar.
El aspecto más molesto para el entorno de la demencia es la liberación de las represiones, porque genera conductas antisociales basada en un juicio insuficiente que los asemeja al comportamiento psicótico, con ideas querellantes, agresivas o libidinosas. Resultará imposible "hacer entender" que las cosas no son como las plantea el paciente. Esta situación puede llegar a ser de tal magnitud que plantee la internación en un medio psiquiátrico.

Antes de la internación
Antes de internar a un paciente habrá que contemplar algunas situaciones. En ocasiones sucede que el paciente es autosuficiente pero el entorno (familiares y allegados) no lo contienen. Esto puede darse por la falta de algún familiar o allegado que pueda hacerse cargo o por cuestiones económicas donde sea difícil pagar los gastos que acarrea la institución. Generalmente el factor económico es dominante y es el que determina la decisión de internar o no.
Asimismo, las complicaciones clínicas que sufre la persona con demencia requieren cuidados especiales, y las conductas antisociales plasmadas en rasgos de agresión, persecución, delirio y celotipia, demandan asistencia permanente para la alimentación, higiene y desorientación.
Junto con esto habrá que evaluar la situación que vive el grupo familiar. El paciente demenciado muchas veces enferma el alma de la familia. Esto produce malestares entre los cónyuges y los hijos. Habrá que comprender que si algún familiar padece esta patología la vida debe seguir. La internación en un geriátrico o psiquiátrico debe plantearse ya que es muy probable que el propio paciente se sienta mejor si la institución elegida es la adecuada.

Edgardo F. Marelli
Asesor del comité científico de Alma
(Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer y afecciones similares)


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