 |  | cartas A mi querida Argentina
 | Cambiar la situación del país, no será fácil, pero no imposible: en primer lugar las cámaras de Diputados y de Senadores deberían funcionar ad honórem. Cada persona que desempeñe dicho cargo deberá continuar con su tarea habitual, porque el Congreso no funciona diariamente cumpliendo ocho horas de trabajo como cualquier hijo de vecino, de manera que pueden continuar con sus funciones habituales. En este país sobran las personas con solvencia moral y económica que puede desempeñar dicha tarea. En segundo lugar es imprescindible abrir las fuentes de trabajo, llamando a las empresas pequeñas y medianas que abran sus fábricas con el núcleo familiar; funcionarán, si los impuestos se lo permiten. Las empresas estatales ofrecen cuadros de exceso de personal, entiendo que aumentando las fuentes de trabajo irán absorbiendo el supernumerario. En este país tenemos de todo, nos falta decisión y emprendimiento, con el territorio que tenemos podríamos abastecer a medio mundo. Sin embargo, tenemos que vivir de rodillas. LC 586.634
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