Año CXXXIV
 Nº 49.251
Rosario,
miércoles  26 de
septiembre de 2001
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Nuevo mensaje de paz de Juan Pablo II en Armenia
Dijo que sólo se puede construir sobre el respeto recíproco y la magnanimidad por parte de los fuertes

"La paz sólo puede construirse sobre los sólidos cimientos del respeto recíproco" y en "la magnanimidad por parte de los fuertes", dijo ayer Juan Pablo II al comenzar su visita de tres días a Armenia, procedente de Kazajistán. La secular fidelidad de la Iglesia armenia -que festeja los 1.700 años de cristianismo en el país- y los padecimientos que soportó en el siglo XX fueron los temas centrales del discurso que el Papa hizo ayer en Ereván, capital de Armenia. Además de las autoridades del país, el Sumo Pontífice fue recibido a su arribo a Armenia por el jefe de la Iglesia Apostólica, Karekin II y otros religiosos.
"Sin su apoyo no estaría ahora aquí, como peregrino en viaje espiritual, para honrar el extraordinario testimonio de vida cristiana ofrecido por la Iglesia Apostólica armenia a lo largo de tantos siglos, y sobre todo en el siglo XX, que para ustedes ha sido un tiempo de indecible terror y sufrimiento", dijo el Papa a Karekin II.
El Papa aludió así al genocidio armenio, el primero del siglo XX y que Turquía nunca reconoció, que tuvo lugar a partir de 1915, cuando el movimiento de los Jóvenes Turcos causó la muerte de casi un millón y medio de cristianos de esta Iglesia.
El Papa habló también de "devastaciones del siglo pasado" e insinuó, sin nombrarla, la tensión que existe entre este país y Azerbaiján, por la causa del Nagorno-Karabaj, que desembocó en una guerra que aún no tuvo una conclusión en un tratado de paz, si bien las hostilidades están suspendidas.
"La paz puede construirse sólo sobre los sólidos cimientos del respeto recíproco, de la justicia en las relaciones entre comunidades diferentes, y en la magnanimidad por parte de los fuertes", dijo el Papa.
Karekin II se declaró feliz de "recibir a Su Santidad en la antigua ciudad de Ereván, a la sombra del Ararat", el monte del Arca de Noé, sagrado para los fieles armenios, si bien está situado en actual territorio turco.
El patriarca de la Iglesia Apostólica armenia evocó la unidad del pueblo cristiano, en particular de la Iglesia Romana y de la Armenia, aludiendo a los "miembros del único Cuerpo de Cristo". Luego auspició que la misión del Papa pueda reforzar "las relaciones de colaboración y fraternidad" y subrayó que esta visita fue posible por el hecho de que -enterrado el régimen comunista soviético- en Armenia existen ahora "un Estado y una Iglesia independientes". (Ansa)


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