Año CXXXIV
 Nº 49.223
Rosario,
miércoles  29 de
agosto de 2001
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Un periodista desacreditó una grave denuncia de Elisa Carrió

La controversia desatada entre Elisa Carrió y Eduardo Menem por la supuesta vinculación de éste con el financista árabe Gaith Pharaon y con el ex presidente de facto Roberto Viola, quedó saldada públicamente ayer cuando el periodista Rogelio García Lupo negó haber avalad o esa información, tal como sostenía la diputada del ARI. Paralelamente, la comisión investigadora de lavado de dinero enviará un cuestionario a la Jefatura de Gabinete, la Afip, la Oficina Anticorrupción y el Banco Nación, que deberán ser respondidos en 48 horas, para esclarecer una denuncia contra el jefe de Ministros, Chrystian Colombo.
El periodista, que había sido mencionado por Carrió como fuente de una parte del preinforme de la comisión de lavado de dinero que preside, sostuvo al exponer ante la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado que "evidentemente hubo una confusión de parte de la diputada".
García Lupo concurrió a la Cámara alta invitado por el titular de la comisión, Jorge Yoma, a partir de una cuestión de privilegio que presentó Menem en la sesión del 15 de agosto tras la difusión del preinforme de la comisión de Carrió.
En ese trabajo se afirmaba que Menem, junto con el ex senador Omar Vaquir, había recibido a Pharaon en 1981 como asesor de Viola, principio del desembarco del controvertido financista en la Argentina.
Menem calificó de "mentirosa" a Carrió y de "falaz" la información, tras lo cual envió una carta documento a la diputada para que se rectificara.
Carrió no sólo no dio marcha atrás sino que mencionó como origen de sus datos a García Lupo. La comisión, no obstante ello, decidió excluir del informe esa mención, que quedó en un anexo por exclusiva gestión de la titular del ARI.
Contrariamente a lo que se preveía, en Asuntos Constitucionales García Lupo no contestó en forma expeditiva la inquietud que había generado este tema y se dedicó a leer extensos pasajes de su libro "Paraguay de Stroessner", en el cual se relata en forma minuciosa el imperio económico y el modus operandi de Pharaon.
Como la lectura se prolongaba más allá de lo previsto, los senadores empezaron a sentirse incómodos, a conversar entre ellos y a hacerse gestos respecto de la duración de la intervención.
Cuando García Lupo terminó de leer varias páginas de su libro y se disponía a hacer lo mismo con una querella judicial que Pharaon le inició a él por supuestas injurias, Yoma preguntó con diplomacia: "Quisiéramos saber si es muy largo el texto".
La reacción enérgica del periodista dejó congelados a los senadores: "Yo esperé diez años sin que el Congreso se interesara por estos temas. Así que ahora que me invitaron voy a continuar hasta que ustedes me digan que terminó la invitación".
Menem imploró en buen tono que acelerara la aclaración que él esperaba, pero el periodista fue inflexible: "El tema que le interesa a usted no es el mismo que me interesa a mí. Lo lamento senador Menem, pero va a tener que esperar".
Cuando expiraba el tiempo previsto para la reunión, y cuando dos senadores ya se habían retirado (insólitamente Yoma entre ellos), García Lupo pronunció la frase esperada: "Evidentemente hubo una confusión de parte de la diputada. Probablemente como tuvo acceso a recortes de notas mías, se le produjo una confusión. Yo no soy la fuente de la información".


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