Año CXXXIV
 Nº 49.223
Rosario,
miércoles  29 de
agosto de 2001
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Silvia y Alejandro no tenían información de trasplantes hasta que murió Antonella
Donaron los órganos de su hija y ahora buscan que la gente los imite
En homenaje a la pequeña que murió hace dos años, los Trivisonno organizan hoy una jornada solidaria

Carla Rizzotto

Hasta el 29 de agosto de 1999, Silvia y Alejandro Trivisonno nunca habían pensado en la posibilidad de donar órganos. Ni siquiera habían buscado información. Pero ese día, cuando los médicos les dijeron que a su hija María Antonella le quedaban sólo unas horas de vida, ellos tomaron esa decisión que le salvaría la vida a otras personas. Aunque no dudan en decir que con esa acción no dejaron de sufrir, hoy se los ve seguros de esa elección. Y fue la misma que los impulsó a organizar para hoy -por segunda vez- una jornada de inscripción de donantes. ¿Por qué hasta esa trágica tarde no se preocuparon por ese tema? "Porque la muerte estaba lejos, y más la de un hijo. Porque estábamos seguros de que no nos iba a tocar a nosotros", expresaron.
Durante la charla con La Capital, Silvia y Alejandro no pudieron despegar sus miradas de la foto de Antonella. "Elegimos esta imagen para el afiche de la campaña porque Antonella era feliz, estaba siempre sonriendo", contaron los papás. Ellos, con esa fuerza que se nota que tienen, relataron cómo fue el accidente de tránsito que ocurrió un 29 de agosto pero hace dos años: "Era domingo y decidimos ir a pasear, pero yo me quedé con Patricio (que tenía en ese entonces 6 meses) en casa. Por eso salió Silvia con Nicolás (12), María Agustina (10) y María Antonella (en ese momento tenía 6 años)", relató Alejandro.
Y siguió: "En la esquina de Ovidio Lagos y Salta pasó un auto en rojo y chocó con el nuestro. Antonella quedó abajo del auto y tuvieron que trasladarla al Hospital de Niños Vilela". Silvia lo interrumpe y cuenta que "antes de que los médicos nos avisen que se estaba muriendo, ya pensábamos en esa posibilidad porque no nos dejaron verla".

Una elección espontánea
Fueron minutos en los que tuvieron que decidir si donaban o no los órganos de la nena. Y la elección fue espontánea: "Ni siquiera los médicos nos plantearon la posibilidad. En ese momento pensamos que ya habíamos perdido, por eso lo hicimos". Aunque hasta hoy no saben cómo en esa situación pudieron pensar en otra cosa que no fuera el dolor, decidieron donar los órganos de su hija.
"Es verdad que en ese instante no se puede pensar, pero nosotros crecimos con una planificación familiar que piensa en el otro. Y eso fue lo que hicimos, razonar que a alguien seguramente le iba a dar felicidad", dijo Alejandro. A lo que Silvia agregó: "Es muy difícil decidir porque no sabés ni siquiera lo que te puede pasar mañana, uno siempre piensa que va a vivir eternamente, que va a ser siempre joven y sana".
En sus palabras y formas de pensar se puede ver que la fuerza para sobrellevar el accidente la sacan del corazón. Pero también se nota que depositan sus dolencias en la religión católica. Por eso, cuando debieron optar entre conservar el cuerpo de Antonella íntegro o tener que someterlo a una ablación, no pensaron en lo físico: "El cuerpo es el vestido del alma", expresa Silvia, mientras que para Alejandro es un "envase. La vida no está en el cuerpo, sino en el espíritu", remarcó.
Cuando optaron por donar ,inmediatamente llamaron al Centro Unico de Ablación e Implante de Organos (Cudaio) para interiorizarse sobre el tema. "Con esta decisión no dejás de sufrir, el dolor no lo podés evitar. Pero tenés dos opciones: te deprimís y te encerrás o apostás a la vida. Eso fue lo que hicimos y lo que estamos haciendo".
Ambos son conscientes y están orgullosos de haber salvado varias vidas, pero no quieren enterarse quiénes fueron los receptores de los órganos de su hija. "Antonella lamentablemente murió, no vive en otro. Y siempre quisimos que esto quede claro, que ella ya no está", aclaró Alejandro. "Nosotros lo que hicimos fue ayudar. No nos preocupamos por el resultado sino por la actitud. Y si fue buena, con eso nos alcanza", añadió la mujer.

Salvar vidas
Por eso, decidieron organizar junto al Cudaio para hoy la jornada de inscripción de donantes de órganos, donde la gente podrá anotarse e informarse sobre los trasplantes (ver aparte). El matrimonio recordó que el año pasado -cuando se hizo la misma convocatoria- se inscribieron en las listas 150 personas en sólo tres horas. Esto lo cuentan con orgullo, aunque este año fueron los cuatro hijos de la pareja (Nicolás, María Agustina, Patricio y Mariano) quienes se encargaron de convencerlos.
"Ellos quieren acordarse de su hermana de esta manera, pegando los afiches con su cara sonriente. Pero para nosotros es algo temporal, queremos que la posta de esta campaña la tome otro. Lo nuestro es un homenaje a Antonella en el aniversario de su muerte", manifestaron. A lo que Alejandro agregó que "después de informarte sobre la donación decidís que no querés hacerlo, perfecto, pero antes por lo menos interiorizate del tema".
No pertenecen a ninguna organización de familiares de víctimas en accidentes de tránsito porque dicen canalizar el dolor de otra manera. Y sienten que la gente no dona los órganos porque tiene miedo. "Ante la duda uno siempre dice que no, por eso hay que informarse", aconsejan.
Silvia y Alejandro dicen que gracias a la paz que llevan dentro pueden hablar de la muerte de su hija. Esa paz se les nota, y es la misma que quieren transmitir en esta campaña solidaria bajo el lema "donar órganos es donar vida".



Los Trivisonno eligieron la foto de su hija para los afiches.
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