Bogotá. - Fabricada en Estados Unidos en la década de los setenta. Embarcada para un gobierno centroamericano que combatía a rebeldes izquierdistas. Robada en 1992 como parte de un complot para asesinar a un capo de la droga. Y finalmente, colocada el 21 de mayo por paramilitares al frente del semanario comunista Voz en Bogotá. El periplo de esta bomba desde un arsenal en Oklahoma hasta Colombia ayuda a trazar la violenta historia de este país.
La enorme bomba amarilla de 250 kilos no era una explosivo mediano como las dos cargas que detonaron el viernes pasado en Bogotá y dejaron cuatro muertos y 26 heridos. Esta en particular, de más de dos metros de largo, fue construida para tener un efecto devastador. La bomba, del tipo MK-82, es elegida por muchas fuerzas aéreas que desean "el máximo efecto explosivo". Si hubiera detonado habría arrasado dos cuadras, convirtiéndose en el peor ataque terrorista en la capital en más de una década.
Parte de la historia de la bomba puede ser trazada por los números grabados en ella, incluido el 0473, que indica que fue fabricada en abril de 1973, según Cathy Partusch, vocera de la aviación naval estadounidense. Agregó que la bomba pertenecía a la fuerza aérea de Estados Unidos.
Al parecer habría sido enviada al gobierno de El Salvador que combatió a los rebeldes del frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) desde los setenta hasta principios de los noventa.
Bombardeen a Escobar
En 1992, el cartel de la cocaína de Cali compró cuatro bombas a oficiales de la fuerza aérea salvadoreña con el propósito de matar a Pablo Escobar, capo del cartel rival que estaba preso en Medellín. Los conspiradores intentaban asesinar a Escobar, jefe del cartel de Medellín, dejando caer la bomba desde un helicóptero, aseguró la división antinarcóticos de la policía salvadoreña.\Agentes salvadoreños desbarataron el complot al arrestar a nueve personas, incluidos tres miembros de la fuerza aérea de ese país, y al decomisar una de la bombas y medio millón de dólares. Pero los agentes actuaron tarde para prevenir que las otras tres llegaran a Colombia.\El cartel de Cali desistió de su plan, luego que las autoridades prohibieran sobrevolar el penal donde estaba Escobar y colocaran baterías antiaéreas. Meses después, Escobar escapó de prisión y fue abatido por tropas oficiales en diciembre de 1993.\Mientras tanto, hasta el 21 de mayo nadie sabía dónde estaban las otras tres bombas. Pero el comandante de la fuerza aérea colombiana, general Fabio Velasco, confirmó que la bomba al frente del semanario Voz era una de ellas.\Carlos Castaño, el jefe de los paramilitares que durante la década de los noventa apoyaron al cartel de Cali en su guerra contra Escobar, reconoció que sus hombres colocaron el dispositivo en una camioneta como una advertencia al director de Voz, Carlos Lozano, quien forma parte de una comisión de paz designada por el gobierno y la guerrilla.\Luego de ser descubierta por un guardia, la policía anunció que había sido desactivada. Pero expertos en explosivos afirmaron que la bomba sólo podría haber detonado si era lanzada desde el aire. Ahora la preocupación es si las otras dos MK-82 están en Colombia, una nación donde la violencia irrumpe con masacres.