Alberto Díaz Korda, el fotógrafo cuyas imágenes contribuyeron a hacer de Ernesto Che Guevara un icono guerrillero, fue sepultado ayer en un funeral realizado en La Habana al que asistieron parientes, colegas y uno de los protagonistas de sus famosas fotos, el presidente Fidel Castro.
Korda, de 72 años, murió el viernes pasado de un infarto cardíaco en París, donde había viajado para una exposición de su obra y sus restos fueron llevados el domingo a La Habana.
En silencio y bajo un cielo encapotado, el ataúd de madera con el cuerpo de Korda fue sepultado en una sencilla tumba de granito blanco en el cementerio de Colón, al norte capitalino.
Al final de la ceremonia y a corta distancia de la tumba, los cinco hijos y algunos de los nueve nietos de Korda recibieron el saludo de Castro.
El presidente cubano no formuló declaraciones, y tras despedirse de familiares, conversó brevemente con viejos colegas de Korda, que tomaron algunas de las más famosas imágenes del triunfo de la revolución cubana en 1959.
Patrimonio estatal
Toda la obra del fotógrafo quedó en manos del patrimonio estatal, dijo en un breve discurso durante el funeral Carlos Martí, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.
Cuando Korda comenzó a hacer fotografía en La Habana en 1956, "no podía sospechar que pronto su talento se vería desafiado por la historia", dijo Martí, refiriéndose a la que sin duda fue su más famosa imagen: la del Che Guevara.
Korda tomó la célebre fotografía del Che en La Habana el 5 de marzo de 1960, durante una ceremonia por la muerte de más de 100 tripulantes de un barco belga en la bahía habanera. La foto muestra al líder rebelde con la intensa mirada en la distancia, el pelo largo y la boina inclinada.
Desde debajo de la tribuna, donde presidían los dirigentes revolucionarios el sepelio, Korda realizó la foto, que paradójicamente no se publicó al día siguiente en el diario Revolución, para el que trabajaba. Luego, la foto de Guevara fue seleccionada por un editor italiano para un afiche, convirtiéndose con el tiempo en la más famosa imagen del guerrillero. Inclusive sirvió de motivo para el mural de Ricardo Carpani que está en una plaza rosarina.