 |  | Suipacha al 900 Asaltan a otro jubilado con el cuento de la visita de la EPE Un hombre de 86 años fue golpeado por un ladrón que se hizo pasar por operario
 | Nuevamente, un jubilado fue víctima de un ardid que se repite con notable frecuencia en los últimos meses: supuestos operarios de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) se presentan en las viviendas de ancianos con la excusa de constatar el funcionamiento eléctrico y terminan asaltándolos. El último suceso ocurrió ayer al mediodía y a diferencia de los otros casos fue perpetrado por un delincuente solitario. La víctima de esta versión del cuento del tío fue Simón Vicens, un hombre de 86 años que se jubiló en 1980 después de atender un tradicional almacén de Corrientes y Zeballos. Simón es soltero y vive solo en una casa de Suipacha 951. Cerca de las 11 de ayer, Vicens había regresado de un instituto médico, donde le habían realizado un fondo de ojo y tenía la capacidad visual disminuida, cuando alguien golpeó la puerta de su antigua casa. Allí Simón se encontró con un hombre de unos 40 años que se presentó como un operario de la EPE. El supuesto trabajador llegó con una excusa que al jubilado le pareció creíble: le dijo que su consumo de energía era excesivo y que debía revisar la instalación eléctrica. Vicens le creyó porque el operario le exhibió una tarjeta de identificación. "Para solucionar el problema me dijeron que debía comprar una chapita, que valía 50 pesos, pero yo les dije que no tenía plata. Si se la hubiese comprado no me hubiese robado", explicó Simón. Pero el intruso convenció a Vicens para que le franqueara el paso. Entonces subió con el jubilado al dormitorio, ubicado en la planta alta de la casa, aunque antes el ladrón revisó dos tomacorrientes para ganarse la confianza del jubilado. Sin embargo, enseguida mostró sus verdaderas intenciones: apoyó sus manos sobre el cuello de Simón y le exigió que le entregara el dinero. Pero el jubilado no se amedrentó y le asestó un puñetazo al ladrón, aunque enseguida una certera "trompada" del asaltante impactó en la cara de Simón. Entonces el anciano no pudo resistirse más, y el falso operario se apoderó de los cincuenta pesos que tenía Simón en un bolsillo de su camisa. Con el dinero en su poder, el delincuente recorrió los metros que lo separaban de la puerta y escapó del lugar con otro hombre que lo esperaba en la vereda. Vicens no pudo ver al cómplice, pero escuchó que "hablaba gritando" desde la calle con el hombre que lo asaltó. Después de que los ladrones abandonaran la casa, Vicens sólo atinó a pedir ayuda a los vecinos, que rápidamente acudieron al lugar, aunque el jubilado no sufrió ninguna lesión. Ayer a la tarde Simón se lamentaba por el suceso que tuvo que sufrir. "Caí como un tonto. No sé cómo les abrí (al ladrón) la puerta, porque habitualmente no lo hago", dijo.
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