Año CXXXIV
 Nº 49.131
Rosario,
martes  29 de
mayo de 2001
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cartas
Reflexiones de un ciudadano

Utilizo nuevamente este medio para comentarle el terror que siento cuando observo cómo se ataca al poder político, sin nombres, entrando en una generalización que nos ubica en un camino de cornisa, y no es que tema que el poder sea tomado por los militares, mi temor es que nuestro próximo sistema de gobierno sea una corporación privada, o para entenderlo mejor, un grupo económico, que elimine la posibilidad de poder elegir nuestros representantes, que cambien el Ejecutivo por un gerente, y el Legislativo y Judicial por un director asociado. Usted pensará que yo estoy loco, pero, en la situación política actual, de qué forma podremos pagar las deudas, si no es entregando la propiedad. Estamos hipotecados. Cuando era joven, en la década del 50, leí un artículo en el cual la gran depresión de los años 30 fue provocada para tumbar el modo de gobierno de EEUU y dominar al que sería el productor más grande de la era industrial. Durante la depresión, el sistema financiero se quedaba con propiedades y aunque perdiera dinero no ponía en venta sus activos. ¿Esperando qué? Desde mi punto de vista, en la Argentina, esta maniobra empezó en la década del 70, se intentó con varios países pero el nuestro era el más completo. Recuerdo las frases de Martínez de Hoz: "No debemos tener miedo a la deuda externa". Hoy estamos en una situación en la cual sólo un poder político fuerte puede enfrentar y negociar, con algún margen de éxito, a nuestros acreedores. Lo que yo solicito es que especifiquen los culpables, y no generalicen. Que promuevan un cambio en el sistema eleccionario que ponga la representatividad por encima del partido. Que cambiemos este modo sábana por el sistema uninominal, eligiendo de esta forma al Legislativo como al Ejecutivo, por distrito. Propongamos la reducción de las bancas y un límite real y actualizado al gasto político.
Julio Ricardo Sánchez


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