Año CXXXIV
 Nº 49.102
Rosario,
domingo  29 de
abril de 2001
Min 11º
Máx 15º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com






Cavallo, entre Machinea y López Murphy

Isidoro Gilbert

Un mes después de que Domingo Cavallo llegara desafiante al Ministerio de Economía, proclamando heterodoxia para sacar al país de la crisis, su fuerza, que es grande, ya no es la misma y su discurso donde privilegiaba el crecimiento ha sido equiparado al del ajuste como si retomara a la posta dejada por José Luis Machinea y Ricardo López Murphy.
No le es fácil al papá de la convertibilidad imponer su reformulación con el euro, que hoy se mira como apresurada, y no pudo desligarse de los compromisos con el FMI, al que regresó no con la cabeza baja pero reconociéndole una autoridad que le negó, a veces con sorna.
Se gana y se pierde. Triunfó en la pulseada con quienes buscaban, entre ellos Carlos Menem, la dolarización. El desplazamiento de Pedro Pou del Banco Central y su relevo por un hombre de la banca local, como Roque Maccarone, que comprende también que hay que alivianar la ortodoxia, es parte de esa puja. Lo ideal para el gobierno hubiera sido una renuncia para no someterlo a Pou a la dureza del dictamen de la comisión bicameral que no cierra la instancia judicial para varias de las causales de la remoción. Era uno de los últimos bastiones del menemismo duro en puntos clave del poder. Otros siguen en diversos niveles, judiciales o parlamentarios: es una tendencia en decadencia pero aún influyente, que logró el respaldo que le dio casi todo el arco peronista frente a la posible convocatoria judicial al ex presidente. Tal vez el último acto de esa envergadura que Menem recibirá en el futuro. Las diferencias con sus adversarios internos no se han esfumado y hasta se creará un bloque de legisladores antimenemistas.
Cavallo no tenía animosidad contra el ex jefe del Banco Central. "Hubiera sido excelente para Alemania, pero no en los tiempos de la posguerra. ¿De que vale que tengamos un sistema financiero ordenado en un país en ruinas?", le confesó el ministro a un hombre de la banca oficial. Su estrategia requiere de un respaldo monetario que Pou retaceaba, amén de considerar su política como una las causales de la recesión más prolongada de la Argentina contemporánea.
Pero para sacudirse definitivamente de la alarma de la cesación de pagos, el futuro ominoso que pregonaban acreedores y especuladores aquí, en Brasil y en Nueva York, el ministro debió regresar a su papel de técnico y dibujar nuevos números que pasen las horcas caudinas del acuerdo con el FMI. Para lograrlo ahora apresuró medidas duras, como generalizar el IVA incluidos los diarios, un paso que Fernando de la Rúa prometió que no se daría a propietarios de grandes medios. No piensa que deba repetir el camino de Ricardo López Murphy con sus agresiones al sistema educativo, pero irá más lejos de lo que planeaba hace un mes. Necesitado de fondos, grava ahora a algunas transacciones en acciones o ventas de activos y promete centrarse en combatir la evasión. Pudo haber dado un ejemplo: el ex jefe de la Side Fernando de Santibañes vendió su banco y no pagó un níquel de impuestos. En lugar de aumentar el poder adquisitivo disparó otro impuestazo a las capas medias.
Canje de deuda, negocio de banqueros
Cavallo previó semanas de turbulencias con los mercados apenas fue designado. Pero los ventarrones fueron más graves y lo obligaron a anclarse aquí para planificar cómo se patea para las futuras generaciones una parte de los pagos de la deuda externa. Para esta faena tuvo el lunes casi todo el día en su propio despacho al banquero David Mulford. "Almorzó en el ministerio y no se fue hasta la noche", cuentan los escasos testigos de una negociación clave, que es acaso el principal mensaje para los tomadores de bonos a fin de ue alejen al país del temido default. No será un consejo barato el de Mulford, un hombre del riñón financiero mundial: los bancos harán una suculenta diferencia porque las tasas serán más elevadas que las que aceptó en enero Machinea cuando canjeó papeles de corto plazo por otros a once años. No será un Brady II como el que renegoció la deuda externa en los 90, donde jugó el mismo papel clave el banquero del Credit Suisse First Boston (CSFB): entonces hubo una quita con un nuevo cronograma de pagos diferidos que son los que hoy no podrán pagarse. Tanto Cavallo como Mulford son los padres del monstruo.
El regreso a sus predecesores recorta su tesis de que el problema no es la deuda sino el crecimiento, con el que habrá excedentes para honrar los compromisos. Esto lo diferenciaba hasta el viernes de los ortodoxos: primero el equilibrio fiscal, luego vendrán las inversiones, un viejo cuento. El FMI no es optimista: prevé este año que el PBI solamente trepará el 1,5%, un crecimiento vegetativo y provisorio. Es que la economía norteamericana ascenderá a la mitad de los pronósticos de medio año atrás, Japón continuará estancado y será moderada el alza del PBI de Europa.
En el justicialismo no menemista que también veía a Cavallo como la gran esperanza blanca, vislumbran que al impuestazo le seguirán más podas de gastos, por lo que tendrá que ponerse el uniforme de cirujano, que dañará la imagen del político con el que pretendió presentarse. "Un político nunca entra en el quirófano", se escucha en las cercanías de Carlos Ruckauf, quien ahora duda sobre el futuro electoral del ministro y revaloriza el suyo. Lo condicional es lo normal. Cavallo lo sabe y busca no dispersar las piezas de respaldo al gobierno.

Buscando a Chacho
Ese ha sido el sentido de su encuentro con Raúl Alfonsín, de quien escuchó apoyos a sus medidas y negativas sobre posibles acuerdos electorales, un frente que el ministro no puede descuidar. Oyó que tal vez en Mendoza la vieja sombra del conservadurismo llevaría a la Alianza a acordar con Acción por la República, pero las convenciones partidarias del radicalismo de la mayoría de las provincias, comenzando por la suya, Buenos Aires, no quieren escuchar propuestas de acuerdos con el cavallismo. ¿Habrá alianza ampliada en la Capital Federal, donde la persistente negativa a ser candidato a senador porteño de Carlos Chacho Alvarez, deja un vacío difícil de llenar? Aníbal Ibarra la prepara en el ámbito comunal, con el acuerdo radical. ¿Por qué no trasladarla al ámbito electoral si al ministro no le cae la maldición del fracaso? \Cavallo quiere encontrarse con Chacho, pero todavía no hay fecha: es probable que se haga a su regreso de su participación de la asamblea del FMI, donde dará un discurso esperado en los medios económicos internacionales, en los que existen dudas sobre la evolución internacional de la economía. El ministro, que voló el viernes en avión privado, se negó a escribir antes el mensaje que redondeó en el vuelo con Guillermo Mondino y Daniel Marx: la clave, la reformulación de la deuda que necesita del respaldo del FMI para implementarla.
Chacho sigue "en estado de reflexión", cuentan a su lado para justificar su largo silencio. Le escucharon decir que "es un momento para tomar distancia y pensar". Dudó de que Juan Pablo Cafiero ingresara al gabinete nacional. "Hagamos una compulsa interna", propuso antes de aceptar el criterio mayoritario: un 90% de los dirigentes consultados dijeron que sí al ingreso. Los socialistas populares se negaron a participar de esta singular encuesta: "Somos un partido que funciona orgánicamente", fue la diplomática respuesta de Rubén Giustiniani. El PSP dejó su único cargo en el gobierno nacional y un futuro congreso ratificará ese paso y permanecer dentro de la Alianza. De eso habló el socialista con Alfonsín, apenas éste despidió en su departamento privado a Cavallo.
El escaso entusiasmo de Chacho al ingreso de Cafiero es parte de ese estado de reflexión solitaria. Sabe de su desgaste objetivo, rememora la crisis del Senado y parece pensar que erró con la renuncia. Mantiene autoridad: desalentó a Darío Alessandro, quien quería el cargo ministerial, para que mantuviera su papel como jefe de los diputados de la Alianza. Como en política los vacíos se llenan rápidamente, crece -sin que hoy sea un proceso de antagonismo- la figura de Ibarra. Si es exagerado sostener que cuando Chacho renunció el Frepaso abandonó de hecho el gobierno, el ingreso de Cafiero no reemplaza la idea de replantear los pesos y equilibrios con Cavallo ministro: se frustró con la negativa de De la Rúa a designarlo jefe de Gabinete.

Menem espera la ayuda de la Corte
La situación judicial de Menem pone el caso en diversos niveles de apreciación. El ex presidente pudo decidir aportar al esclarecimiento de la causa de las armas pero opta por la presión política y del respaldo de la Corte Suprema. Esta dispondría la libertad de Víctor Alderete e interpretará que el hecho de que se haya desempeñado como titular del Pami no alcanza para considerarlo jefe de una asociación ilícita. Clara señal de que el ex presidente no debería ser procesado por ese mismo delito en la causa de las armas.
Por el primer camino aconsejaron Carlos Corach, Ruckauf y otros. Creen que Menem debe ir antes que después ante el juez Jorge Urso y contarle la verdad histórica de lo sucedido: que hubo un acuerdo secreto con los EEUU y la Otán, donde la Argentina no fue un navegante solitario. Es lo mínimo que reclamaría el juez para poder zafar de tener que encartarlo por lo peor, aunque tendrá que llamarlo porque el expediente acumula otros delitos.
La figura jurídica del fiscal es objetada. "A mí no me convence", comentó Alfonsín después de leer el pedido de comparecencia del ex presidente. Pero no se trata de un invento del fiscal Carlos Stornelli: quién acuña la figura delictiva es la Cámara Federal de Apelaciones, aunque en su escrito ordenando "ir más arriba" no mencionó al ex presidente, si bien lo insinúa. Se objeta también a Stornelli, blanco de una intensa campaña de descalificación, por sus apariciones mediáticas o por haber calificado a Menem antes de tiempo. La historia del caso cuenta que el fiscal fue renuente cuando el abogado Ricardo Monner Sans pidió el procesamiento de Menem por asociación ilícita. Urso, al dictarle la prisión preventiva a Emir Yoma como "organizador" del affaire, se basa en esa figura, donde incluye a varios ex ministros.
No todos los peronistas digieren la hipótesis de la conjura, que por el otro lado nadie identifica. Si el fiscal se extralimitó -lo que no creen sus colegas- está la instancia del juez. Por eso el mitin en el Parlamento ha sido un paso en falso con efectos negativos para el PJ, que dio una señal que arremete contra la división de poderes. La correcta aplicación del Código Penal no puede ser motivo de movilizaciones. Ni perturbar la vida institucional. No ocurrirá porque prevalecerá la sensatez en la oposición, que sabe que al presidente le desagrada lo ocurrido: se lo comunicó el bloque de senadores al jefe de Gabinete, justo cuando comenzaba el partido con Bolivia, que vieron sin otros comentarios que el fútbol. Los políticos deberían pensar en no instalar la idea de que en la Argentina la impunidad o la injusticia son imbatibles.



Ampliar Foto
Diario La Capital todos los derechos reservados