Año CXXXIV
 Nº 49.018
Rosario,
domingo  04 de
febrero de 2001
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Molise: La mejor muzzarella
Con orgullo dicen que allí se produce el exquisito queso de la península, entre las montañas y el Adriático

Miguel Angel Lanese

El tesoro de los molisanos es la naturaleza y, como tal, custodiada por sus habitantes. Allí se respira el aire puro, la tierra serena y las tradiciones reviven cada año.
Los 35 kilómetros de playas bajas y arenosas bañadas por el Adriático conforman el límite de la región de Molise, vecina de Abruzzo, Lazio, Campania y Puglia. Cerca de 335 mil personas habitan 4.438 kilómetros cuadrados caracterizados por montañas que en el invierno se transforman en laderas deslumbrantes para la práctica del esquí. En verano, reverdecen las excursiones de montaña y las arenas de la playa, que se convierten en los grandes atractivos de la región.
La capital, Campobasso, surge entre colinas suaves y románticos pueblos campesinos, un paisaje que por momentos recuerda a los de Escocia o Irlanda. Allí renacen las tradiciones, las fiestas populares y la hospitalidad típica de las familias italianas.
Aproximadamente 220 kilómetros separan a la capital de Roma, desde donde se accede por tren. Cuando la locomotora se adentra en las montañas, éstas aparecen majestuosas, manchadas por verdes extensiones de vegetación. Los pasajeros pueden tropezar la vista con algún pastor que, llevando su cayado en la mano, cuida del rebaño.

Laderas nevadas y sol abrasador
La región de Molise es atravesada por el Biferno, río que nace en el monte Matese y llega hasta el Adriático. El curso de agua surca la región dejando a su paso el encanto de paradisíacos valles que aún hoy conservan los enclaves naturales más primorosos del mundo que constituyen el orgullo de los molisanos. Sobre esas colinas se realizan cultivos y son excepcionales para el pastoreo.
Durante el período invernal las laderas de las montañas apenínicas se cubren de nieve. En la cadena del Matese se levanta el pico más alto, el monte Mileto, de 2.050 metros. La belleza del lugar se enriquece con una extensa franja de bajas colinas.
Muy cerca del Mileto se encuentran 35 kilómetros de excelentes pistas de esquí. Allí, a 33 kilómetros al oeste de Campobasso, se levanta Campitello Mateese, un complejo de esquí, que además cuenta con piscina, canchas de tenis y lugares nocturnos. En Capracotta se puede disfrutar del Esquí Club, fundado en 1914 (el más antiguo de Italia), y degustar delicias gastronómicas.
Asimismo en el verano de noches frescas se pueden disfrutar de las playas de Termoli, a sólo 61 kilómetros al este de la capital de la región. Con suaves arenas y un sol abrasador, ofrece la posibilidad de practicar todos los deportes náuticos.

Tradiciones festivas
Una de las características sobresalientes de la región de Molise son las fiestas populares, impecablemente italianas, que cuentan con siglos de tradición. Cada una de las 136 comunas celebra su fiesta patronal o alegórica. La Sacra de i Misteri, una de las más importantes, se festeja el día de Corpus Christi, y data de 1748. Entonces, el artista Paolo Saverio di Zinno le dio forma a las altas y escenográficas "máquinas" (estructuras de hierro, que sostienen a personas ataviadas con ropaje de época, representado escenas religiosas o bíblicas) preparadas para la ocasión que desfilan por las callejuelas de Campobasso. También, en octubre, la vendimia toma protagonismo y en el poblado de Riccia se festeja "la Sagra dell'uva", con desfiles de carros alegóricos.
De la región salen también las mejores campanas. En la pequeña ciudad de Agnone se encuentra en plena actividad la fábrica más antigua del mundo, la Fondería Pontificia Marinelli, donde también se puede recorrer un museo con historias de las campanas, realizadas en hierro fundido a leña. Una de estas famosas obras de arte llegó a Buenos Aires y forma parte del campanario de la catedral metropolitana.

Tesoro de Europa
Dos oasis naturales -Collumeccio y Montedimezzo- declarados por la Unesco reserva de la biosfera, constituyen las riquezas más valiosas en la Europa actual: aire puro, colinas con bosques inexplorados, horizonte amplio, cielo azul y picos nevados. Al lugar se puede llegar en auto o en tren y sólo mediante visitas guiadas organizadas por la Secretaría de Recursos Forestales de Isernia, segunda ciudad de la región.
En las afueras de esta última ciudad, en La Pineta, se encontraron asentamientos humanos que datan de más de 700 mil años y forman parte de los más antiguos de Europa. Restos de estas culturas se pueden apreciar en el museo Paleolítico: piedras trabajadas y armas para cazar elefantes, bisontes y rinocerontes. El lugar es frecuentado por estudiosos del hábitat del Homo Erectus de Isernia.
Los arqueólogos aseguran que allí vivió un grupo de hombres organizados en comunidades que trabajaban la piedra, usaban el fuego y pintaban sus cuevas. Lo interesante es que se ha descubierto que ellos estuvieron en la región hace un millón de años, unos 500.000 antes de cuando se considera ocurrió el descubrimiento del fuego.
La historia dejó huellas de la antigua Roma en Molise. Aún hoy se pueden ver las columnas de un teatro templo construido hace 2.100 años, a mil metros sobre el nivel del mar.
Al pie del pico más alto, el Matese, se levanta Saepinum, una interesante villa romana fundada en el 293 aC. Allí se puede recorrer el foro, la basílica, la curia, algunas viviendas de estilo pompeyano y el teatro.
El Medioevo se revive también en el monasterio benedictino San Vicenzo al Volturno, donde vale la pena conocer la cripta de San Lorenzo, decorada con frescos de una escuela benedictina del siglo IX, la que constituye el único testimonio existente.
Los productos de estas tierras son simples y genuinos: quesos, muzzarella, bacalao al tomate y embutidos, alimentos reconocidos internacionalmente. En los restaurantes la atención es esmerada y en ellos se degustan los platos más naturales y sabrosos de la cocina mediterránea, a un costo que oscila entre los 10 y 30 dólares por persona.
El antipasto "insalata di trippa", o "nieve e mussille", salumi (embutidos y factura de cerdo) y los latticini (productos lácteos) son los recomendados.
Como plato fuerte, no se puede abandonar Molise sin probar "capuzzelle e patane", cordero, de un gusto especial. En materia de pastas todas son recomendables, sin embargo se destacan los "spaghetti con aglio e olio" o "pasta e fagioli" (pasta y porotos). En la vigilia de Navidad es característica la "zuppa di finocchi e baccala", junto con "il fiadone" una especie de empanadón con queso y huevo. Los que pasen por Ripalimosani, localidad muy cercana a Campobasso, deberán probar "a megliechelle" también conocida como "pizza e foglie" (pizza de maíz con verdura).
En cuanto al alojamiento, los precios oscilan entre los 40 y los 80 dólares media pensión por persona en habitación doble. Los trenes y buses desde y hacia Roma parten todos los días en horarios diurnos por 22 dólares ida y vuelta, demorando el trayecto unas 4 horas, para descubrir el valor de la naturaleza y el sabor de las tradiciones italianas.



La región se enorgullese de los quesos que producen.
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