Sí, estamos mal, pero siempre se puede estar peor. La terrible advertencia pertenece al encuestador Julio Aurelio, pese a que admitió que está la posibilidad de salir de la crisis.
Esta es una crisis que empezó exactamente cuando el gobierno asumió, sentenció Aurelio, para comparar la actualidad política con un proceso infeccioso, uno se da cuenta cuando comienzan los síntomas. Va al médico y le dice: «Esto empezó hace cuatro meses y usted se dio cuenta ahora por la fiebre. Si hubiera venido un poco más tarde la situación sería más grave».
El encuestador aseguró que la ruptura de las expectativas fue mucho más rápida que la ruptura del contrato. El contrato, del cual habla (Carlos) Alvarez que se ha roto con la sociedad, se ha puesto de manifiesto en hechos muy concretos, pero la ruptura de expectativas empezó muy rápido.
Tenemos registrada la idea de que la gestión gubernamental no era acertada desde febrero o marzo del año pasado y ha sido una declinación constante, sin altibajos, aseguró, y agregó que los datos hoy han dejado de ser originales, como lo fueron en marzo/abril, cuando empezamos a hablar de esto.
Aseguró que la realidad en nuestros datos y en todos los datos serios que se conocen es que la legitimidad por consenso de la gestión gubernamental de Fernando de la Rúa no alcanza a diez puntos porcentuales. Concretamente, en estos momentos es de 8 ó 9 puntos y señaló que el rechazo a esta gestión llega casi al 60% y esto se agrava más cuando se consulta a la gente sobre la perspectiva de lo económico.
Los mismos protagonistas de la Alianza hoy dicen que no hubo plan, que en realidad todas fueron medidas puntuales, unas más equivocadas que otras, afirmó, para otra vez referirse a los números: Eso hace que la política económica tiene un consenso que no alcanza al 6%, con un rechazo generalizado que supera el 60%.
De mal en peor
En cuanto a la posibilidad de revertir la crisis, Aurelio dijo que hay que tener mucho cuidado, porque los que tienen experiencia en las buenas y las malas épocas dicen que sí, estamos mal, pero siempre se puede estar peor.
Es un error muy grave pensar que se ha llegado a una situación límite y que ahora va a haber un rebote automático. Este va a existir si hay políticas que permitan tener confianza en la gente, pero por el momento no hay ninguna definición del gobierno que le haya hecho mover un ápice a la gente su posición de decepción y proyección negativa, aseveró, para advertir que cuando se va consumando un fenómeno de deterioro siempre es más difícil revertir la situación.
Finalmente destacó el grado de negatividad con el que tiene que lidiar la dirigencia del país, y aseguró que no sólo es grave decir: «Estoy mal», sino que es realmente mucho peor pensar que el que viene voy a estar peor.