El ciudadano brasileño Wilson Dos Santos dijo ayer ante el juez federal Claudio Bonadío que anticipó el atentado terrorista contra la Amia por simple casualidad, aseveró que todo fue inventado y pidió en vano el beneficio de la excarcelación. La información fue suministrada por fuentes judiciales que indicaron que Dos Santos continuará detenido, ya que Bonadío le negó la libertad tras tomarle declaración indagatoria, bajo cargos de falso testimonio. En un plazo de diez días hábiles, el magistrado deberá resolver si dicta la prisión preventiva del brasileño. En caso contrario, Dos Santos seguirá procesado pero recuperará la libertad. En plena feria judicial de enero, Bonadío interrogó a Dos Santos en calidad de acusado pero el brasileño, que fue extraditado por las autoridades de Suiza el 22 de diciembre último, se limitó a ratificar las explicaciones que brindó al juez en 1995, antes de escapar y permanecer prófugo de la Justicia argentina por varios años. Indignada por las culpas que le atribuyó Dos Santos tiempo atrás, la iraní Nasrim Mokhtari se presentó en forma sorpresiva en los tribunales federales de avenida Comodoro Py 2002 de Capital Federal y a gritos pidió ser sometida a un careo con el brasileño que la acusó de integrar una organización terrorista. En su peculiar castellano, Mokhtari se quejó ante los periodistas de haber sido involucrada en el caso por el brasileño y volvió a jurar que es ajena al atentado a la Amia y a la voladura de la embajada de Israel en Buenos Aires, por la cual la Corte Suprema de Justicia la apresó en 1998 para luego liberarla por falta de mérito. El brasileño, procesado por Bonadío desde 1995, fue detenido en Zurich en marzo pasado. Ayer fue trasladado a los tribunales federales porteños. En la audiencia con el juez y el fiscal federal Jorge Di Lello, el acusado fue asistido por la defensora oficial Perla Martínez de Buck, que sin éxito pidió la libertad de su pupilo al alegar que el delito que le imputa admite la excarcelación. El beneficio, no obstante, le fue denegado por Bonadío, que tuvo en cuenta los antecedentes de fuga del brasileño.
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