Año CXXXIV
 Nº 48964
Rosario,
domingo  10 de
diciembre de 2000
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"Nunca quise que me trataran diferente por ser una mujer"
El Liceo Aeronáutico Militar ya tiene su primera egresada
Natalia Fariña se sometió a pruebas de supervivencia y contó que los chicos la veían como un bicho raro

Carla Rizzotto

Estructurada, prolija, simpática y educada. Natalia Fariña, de 18 años, se convirtió esta semana en la primera mujer egresada del Liceo Aeronáutico Militar. Vestida con uno de los uniformes reglamentarios, el pelo perfectamente atado y los pies juntos, la joven aseguró que siempre quiso estar a la par de los hombres en todas las actividades y contó que desde chica le gustaron los aviones. Los chicos me veían como un bicho raro, reveló Natalia, quien se sometió a pruebas de supervivencia y exigencias físicas. No pudo entrar en la escuela de aviación, por eso sueña con formar parte del cuerpo profesional de la Fuerza Aérea Argentina. Por eso la tiene clara. Nunca quise que me trataran diferente por ser una mujer, afirmó.
Cuando decidió inscribirse en el Liceo, la madre inmediatamente reaccionó: Estás loca, me pasé toda la vida lavando uniformes y ahora me agregás otros, dijo, haciendo alusión al padre de Natalia, que también es militar. Sin embargo, la joven está convencida de que si uno tiene ganas, nada es imposible. Por eso, finalmente se anotó. Y como cadete, el grupo que vive en instituto de lunes a viernes y sale sólo los fines de semana.
A la entrevista con La Capital llegó con una camisa blanca, pollera azul a las rodillas, zapatos negros, gorra reglamentaria y el cuteaux (pequeño sable). Se sentó en uno de los sillones del hall del Liceo y mantuvo una postura recta durante toda la charla.
Se define como una obsesiva de la prolijidad y ejemplifica esto con una anécdota: Cuando escalamos el cerro Champaquí, me lustraba los borseguíes a cada rato. Siempre me gusta estar bien arreglada, y si la pollera tiene que tener arrugas que sean las menos posibles.

Como uno más
Las jornadas de Natalia eran iguales a las de cualquier alumno de la institución: a las 6.15 levantarse, 6.30 presentación de novedades, 7 desayuno, hasta las 13 las clases, almuerzo, y por la tarde gimnasia, instrucción, horas de estudio, cena y silencio, a las 22. Los cursos se van turnando para ir al casino (lugar de recreación en el que se pueden disfrutar de videojuegos, televisión y equipo de música) y pueden estar allí hasta las 23. Pero Natalia no era amante del lugar, sino que prefería quedarse en su habitación tomando mate, leyendo un libro y estudiando.
Al principio hay que aprender a peinarse con rodete, bañarse en minutos y seguir una rutina, contó Natalia, aunque admitió que al comienzo los oficiales estaban tildados, no sabían cómo tratarnos.
Como muchos alumnos del Liceo, debió pasar por trabajos de castigo. Mi mamá se aterraba. En cambio, para mi papá era normal, dijo, y admitió: Nunca quise que me trataran diferente por ser una mujer. Ahora es la primera alférez de reserva (primer grado de oficial) del país. Es importante por el esfuerzo que hizo mi familia para que yo haya llegado hasta acá, expresó la joven.



"Hay que aprender a bañarse en minutos", contó Natalia.
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