Año CXXXIV
 Nº 48964
Rosario,
domingo  10 de
diciembre de 2000
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Editorial
Distinción de la Unesco

Tres nuevos sitios argentinos pertenecen ya al patrimonio de la humanidad. Son ellos el complejo geológico Ischigualasto-Talampaya, que abarca partes de La Rioja y San Juan; el cordobés Camino de las Estancias Jesuíticas y la Manzana de la Compañía de Jesús, ubicada en el centro histórico de la capital mediterránea. La distinción fue decidida por la Unesco durante la 24ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Australia, previa evaluación técnica a cargo de 23 especialistas que hicieron la selección entre 81 propuestas de todo el mundo.
El legado de los jesuitas, compuesto por el corredor de las cinco estancias (la de Caroya, que data de 1687; Jesús María, 1618; Santa Catalina, 1622; La Candelaria, 1683, y Alta Gracia, 1643) y la Manzana de la Compañía de Jesús (Iglesia de la Compañía de Jesús, la Universidad Nacional de Córdoba, segunda de América del Sur, y el Colegio Nacional de Montserrat) son hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad. En tanto, Ischigualasto, también conocido como Valle de la Luna, y el Parque Nacional Talampaya son Patrimonio Natural.
El acontecimiento tiene una relevancia singular, como consecuencia de que las designaciones implican incorporar los sitios elegidos a los registros de las Naciones Unidas, mediante los cuales ésta ejerce una supervisión técnica -en caso de peligro de catástrofe incluso puede llegar a financiar el salvamento- que asegure su preservación y mantenimiento, responsabilidades ambas a cargo del país. Pero junto con ello, en lo que quizá resulte lo más importante del acontecimiento, pues permite allegar recursos para el cumplimiento de tales obligaciones, los lugares tienen la posibilidad real de ingresar en los circuitos internacionales de interés turístico-cultural. Como se sabe, una fuente de recursos importante y prácticamente inagotable en tanto se cumpla adecuada y seriamente con los requisitos de infraestrucura y servicios que demanda una explotación comercial de tal naturaleza.
Pese al progreso que representan estas designaciones, la Argentina continúa padeciendo un claro atraso en la materia. Por ejemplo, frente a los 40 bienes declarados que ya atesora Brasil, nuestro país recién ahora procura llegar a los diez. Entre los sitios propuestos para decisiones futuras de la Unesco se cuentan las ruinas de Santa Fe La Vieja, ubicadas en Cayastá, a 75 kilómetros al norte de la capital provincial. Descubiertas en 1949 por don Agustín Zapata Gollán, sus ruinas constituyen el primer testimonio material de una ciudad europea del siglo XVI en América. En consecuencia, es de esperar que las autoridades nacionales competentes no bajen la guardia en el tema y actúen en consecuencia. La preservación del patrimonio cultural representa una responsabilidad oficial inexcusable.


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