La Municipalidad de Rosario decidió ayer prorrogar la moratoria de distintos tributos hasta el próximo 22 de diciembre. Quisimos darle más tiempo a la gente porque notamos una actitud positiva del contribuyente para regularizar sus deudas, dijo el subsecretario de Hacienda, Sergio Beccari. Pese a que se extendió el plazo, ayer se sumaron las quejas de quienes fueron a pedir su liquidación, ya que en muchos casos hicieron colas de más de cuatro horas para hacer su trámite.
La moratoria, que originariamente vencía mañana, comenzó en septiembre para las boletas atrasadas hasta el tercer bimestre del año en curso correspondientes a la tasa general de inmuebles (TGI), derecho de registro e inspección, contribución de mejoras para pavimentos y gas, y derecho de cementerios, entre otras contribuciones.
Desde septiembre hasta ayer hubo 55 mil convenios formalizados, lo que representó para el municipio un ingreso de 5,7 millones de pesos en concepto de anticipo por pago contado. La tasa general de inmuebles está primera en el ránking de los convenios acordados, ya que el 85 por ciento de los contribuyentes que respondieron a la convocatoria lo hicieron por ese tributo.
Aunque el vencimiento de la moratoria original vencía mañana, ayer fue uno de los días que más gente concurrió al Correo Central, que fue la boca de atención que convocó a la mayoría de los contribuyentes. Anteayer concurrieron cerca de tres mil personas, que estuvieron desde las 6 de la mañana para acordar un plan de pago en cuotas.
El aguante en la cola
Hasta el mediodía de ayer alrededor de mil personas habían tramitado convenios de pago en el Correo. La cola partía de Córdoba, doblaba por Laprida y giraba otra vez por Rioja. Todos los presentes, con un papel en la mano, cargaban el derrotero de esperar que le tocara el turno. Algunos más, otros menos, reflejaban sus caras de fastidio.
Lejos de lo que esperaban algunos funcionarios municipales, el público estuvo integrado mayormente por gente de clase media, que incluso especuló con venir a último momento porque preveía una nueva prórroga.
Yo tuve la suerte de que vino mi cuñado a las 6 de la mañana y se puso en la cola. A las 8 tomé la posta porque me pudieron reemplazar en el reparto de gaseosas. Pero lo peor es que encima me tengo que bancar el garrón de los bocinazos, dijo el riverplatense Raúl Olivetto, quien sintió que su calvario pasaba a segundo plano cuando vio que los boquenses festejaban la obtención de la copa intercontinental.
Hugo, de 78 años, es un jubilado de comercio al que le da tanta vergüenza tener que entrar en una moratoria que hasta siente pudor en decir su apellido: Estoy acá el último día porque me atrasé un año y medio con una deuda bimestral de 27 pesos. Y ahora voy a tratar de arreglar en 36 cuotas, porque es la única forma de pagarla.
Del otro lado del mostrador, quienes coordinaban la atención al público mostraban un enfoque distinto. Estuvimos tres meses en que venían 600 personas por día como mucho. Es que todos vienen los últimos días. Y en cuanto les avise que se prorrogó la moratoria, se van todos y vuelven el 22 de diciembre, dijo Miguel Distéfano, uno de los jefes a cargo del operativo.
El interior del Correo mostró un aspecto atípico. Catorce empleados atendían al frente de sus computadoras los casos puntuales de los contribuyentes, que poblaron a full las instalaciones hasta pasadas las cuatro de la tarde. El ochenta por ciento de la gente no entiende nada de lo que uno le explica y se pierde mucho tiempo en tratar de que nos comprendan, dijo un empleado a La Capital.
Beccari consideró que aunque la gente vino a último momento, en esta moratoria llegó a pagar el 25 por ciento de anticipo al contado, cuando en la anterior moratoria del año 96 apenas rasguñó el 15 por ciento.
En aquella oportunidad no completó su pago el 30 por ciento de los contribuyentes. Ahora será distinto, porque si la gente abonó más en el primer pago está demostrando una actitud de que quiere ponerse al día con su deuda, indicó.
El funcionario se mostró optimista en que la cantidad de concurrentes superará a los que participaron de aquella moratoria, realizada entre octubre del 96 y enero del 97. Hace tres años llegamos a formalizar 120 mil convenios, pero ahora ya llevamos 55 mil y de seguir este ritmo no tengo dudas que pasaremos aquella cantidad, concluyó Beccari.