Carina Bazzoni
El proyecto de ley que crea el Programa de Salud Reproductiva en la provincia entró ayer en tiempo de descuento. La iniciativa tiene que conseguir el despacho de la comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados para ingresar en la última sesión ordinaria del cuerpo, que se realizará mañana. No obstante, el legislador justicialista Francisco Sellarés se mostró optimista respecto de la posibilidad de que la iniciativa pueda ser debatida en el recinto. Es una deuda pendiente que tenemos con la gente de la provincia, reconoció el diputado, y consideró factible salvar la resistencia que planteó a esta iniciativa la Iglesia Católica. A este proyecto se lo quiere simplificar haciendo entender que es un reparto indiscriminado de pastillas anticonceptivas y no vamos a hacer esto -explicó Sellarés-. Lo único que queremos es que los pacientes que concurren a hospitales públicos tengan la misma oportunidad de elegir cómo planificar su familia que aquellas personas que tienen una cobertura social. El diputado justicialista es el presidente de la comisión de Salud de la Cámara baja santafesina y desde hace 25 años ejerce como ginecólogo en Reconquista. Además, fue uno de los encargados de elaborar uno de los tres proyectos de ley de salud reproductiva que se presentaron este año en Diputados. En términos generales, la iniciativa determina que en todos los efectores públicos provinciales exista un departamento de planificación familiar donde se brinde información sobre métodos anticonceptivos y, al mismo tiempo, los pacientes puedan acceder a su uso o colocación en forma gratuita. En principio yo pensaba encontrarme con una resistencia más fuerte respecto al uso o a la indicación de métodos artificiales de planificación familiar -indicó el legislador- pero hemos avanzado al respecto dejando claramente establecido que los métodos que se pueden sugerir desde cualquier departamento de planificación familiar de la provincia tienen que respetar dos condiciones: ser reversibles y no abortivos, es decir, que los regule el Ministerio de Salud. Así creo que la cosa se salva. -Pero hay métodos que están aprobados por el ministerio que la Iglesia sigue calificando de abortivos, como por ejemplo el DIU... -Hay que reconocer que hay gente que sólo acepta, por una cuestión religiosa, los métodos de planificación de abstinencia periódica. Ahora, estos métodos están contemplados en la legislación y no se descartan. El proyecto no es imperativo en cuanto a la elección de la gente acerca de los métodos de anticoncepción, sí es imperativo en cuanto al órgano de aplicación, que es el Ministerio de Salud provincial, que deberá disponer la manera de garantizar estos servicios en los efectores públicos de salud. -¿La elección correría a cargo de los pacientes? -Claro, lo que estamos dando con esta ley es igualdad de oportunidades. Porque quienes tienen alguna cobertura médica o la posibilidad de acceder a una consulta en forma particular ya tienen acceso a métodos anticonceptivos desde hace muchísimo tiempo, pero la gente que accede a los hospitales públicos no ha tenido esta opción. Yo soy médico, soy cristiano, pero en mi carácter de diputado tengo que legislar para toda la población. El que profesa alguna confesión religiosa y está convencido dogmáticamente de algunas líneas que se bajan en este aspecto, no hará uso de esta opción. Y está bien, es una cuestión de cada uno.
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