Año CXXXIV
 Nº 48.952
Rosario,
miércoles  29 de
noviembre de 2000
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La Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE) realizó la ceremonia de entrega de premios a la labor teatral
El arte de seducir a la gente cara a cara
Alejandro Urdapilleta y Pepe Soriano, que ganó el ACE de Oro, fueron los protagonistas de la noche

Alberto Ojam

El actor Alejandro Urdapilleta se alzó en la misma noche con los premios a mejor actor protagónico en drama y en comedia y/o comedia dramática que la Asociación Cronistas del Espectáculo (ACE) eligió entre todos los espectáculos escénicos presentados en la Capital Federal del 1º de agosto de 1999 al 31 de julio de 2000.
Urdapilleta se consagró como mejor intérprete dramático por su labor en Almuerzo en casa de Ludwig W., y como mejor intérprete en comedia y/o comedia dramática por su desempeño en Mein Kampf, farsa. Y con esta curiosidad de que el mismo actor se alce con dos premios que parecen opuestos opacó a la obra que más rubros ganó: Las alegres mujeres de Shakespeare, que reunió cinco galardones.
La prolija ceremonia de entrega de las distinciones, la novena en la historia de ACE, se llevó a cabo en el porteño teatro El Nacional, con la conducción de Silvina Chediek y con televisación en directo por la señal de cable Canal (á).
Las actrices protagónicas que vencieron en sus rubros fueron Rita Cortese, por Almuerzo..., en la categoría drama, y Claudia Lapacó, por Corpiñeras, en la categoría comedia y/o comedia dramática.
En actuación masculina y femenina en musical y/o café-concert se impusieron respectivamente Pepe Soriano, (quien también recibió el ACE de Oro 2000), y Paola Krum, ambos por Mi bella dama, y en actuación en unipersonal fue elegida Ana María Bovo por Maní con chocolate.
Como mejor drama fue votado Almuerzo..., como mejor comedia y/o comedia dramática Mein Kampf..., como mejor obra argentina El sueño y la vigilia, como mejor espectáculo de humor Pericón.com.ar y como mejor espectáculo musical Los miserables.
En total, Las alegres mujeres de Shakespeare acumuló cinco distinciones, Mein Kampf, farsa cuatro y Mi bella dama y Almuerzo en casa de Ludwig W. tres cada una.
La fiesta de ACE -a bastante distancia de las que organizan algunas otras entidades profesionales- fue ordenada, tuvo una atinada conducción por Chediek, incluyó dos números musicales y una recopilación de imágenes de teatristas fallecidos en los últimos meses y logró que casi ningún ganador u homenajeado -hasta el mismo Alejandro Romay- exagerara en sus salutaciones.
Dejarán tela para cortar la ausencia de Juan Carlos Gené (enemigo de lo que considera competencias entre colegas) a recibir su trofeo, y dos frases: Con los años uno empieza a olvidar la memoria, dicha por Romay, y ¡Qué curioso que los presente justamente yo: los hombres!, disparada por Carlos Perciavalle.
Para esta votación, los socios de ACE consideraron más de 200 espectáculos que se estrenaron en la Capital Federal entre el 1 de agosto de 1999 y el 31 de julio de 2000.
Asimismo, a partir de esta novena entrega, la Asociación incluyó una nueva terna: mejor régie de ópera.
La Asociación Cronistas del Espectáculo nació en mayo de 1992 como una entidad civil, de bien público, sin finalidades de lucro, integrada por periodistas especializados en la crítica y la información de teatro y espectáculos musicales.
ACE tiene como objetivo promover el enaltecimiento y la elevación del teatro, estimulando sus valores culturales, artísticos y técnicos.

Certificado de calidad
En menos de una década los premios ACE se ganaron un lugar de prestigio entre los galardones al mundo del espectáculo que se otorgan en la Argentina. A diferencia de los Martín Fierro, que se conceden a los figuras y programas de la televisión, y que cada año generan una polémica, los ACE tienen un reconocimiento casi total por parte de la gente del teatro, aunque la mirada de la Asociación de Cronistas del Espectáculo es parcial ya que sólo tiene en cuenta las obras que se representan en la Capital Federal, desconociendo por completo las piezas que se producen en el interior.
La única ausencia notoria fue la del dramaturgo Juan Carlos Gené. El hombre de teatro no está de acuerdo con la modalidad competitiva de los ACE y por eso no asistió a retirar los trofeos que ganó. Pero más allá de esto, los ACE son una de las grandes fiestas del teatro y las obras que logran una distinción en general extienden sus temporadas en cartel y luego salen de gira con el prestigio del ACE como carta de presentación en un mercado selectivo que estudia cuidadosamente los antecedentes de las obras, por más que estén protagonizadas por verdaderos monstruos de la escena nacional.

Tendencia clásica
Los ACE tienen un rubro que premia a la mejor obra escrita por un dramaturgo argentino, que en esta oportunidad fue ganado por Juan Carlos Gené por El sueño y la vigilia. La existencia del rubro habla de la difícil competencia que tienen que sobrellevar las piezas nacionales frente a la avalancha de los clásicos de otras nacionalidades.
Esta edición de los ACE estuvo dominada por la presencia de dos clásicos del siglo XX y por un clásico de todos los tiempos, aunque escribió sus obras a fines del siglo XVI y comienzaos del XVII, William Shakespeare.
Los dos clásicos del siglo XX fueron Almuerzo en la casa de Ludwig W, de Thomas Bernhard, y Mein Kampf, farsa, de George Tabori. En los dos trabajó Alejandro Urdapilleta y por los dos fue premiado.
Almuerzo... aborda la vida del filósofo Luwigd Wittgenstein, uno de los pensadores que analizó algunas delas cuestiones esenciales del lenguaje humano y su relación con la realidad.
Mein Kampf..., del húngaro Tabori, muestra al monstruoso Adolf Hitler en su juventud, cuando el austríaco tenía aspiraciones artísticas y era protegido por un bondadoso joven judío. Urdapilleta, por supuesto, interpretó al joven Adolf, quien acumulando resentimiento y miserias se convertiría en un socio de la muerte, según sugiere la obra de Tabori.
El último clásico que dominó la escena de los ACE fue Las alegres mujeres de Shakespeare. Es la versión del Cisne de Avón según Alejandro Romay, el ex zar de la TV, que ahora dedica sus esfuerzos a producir, con fortuna, teatro, y que para muchos es uno de los nuevos pilares de las tablas, aunque cada tanto se exceda con sus discursos autorreferentes.



Soriano ganó el Ace de Oro.
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